Hay sabores que no necesitan calendario. En Granada, basta con un bocado para saber que septiembre ha llegado. Con las calles preparándose para la festividad de la Virgen de las Angustias, los escaparates empiezan a llenarse y con ellos también las cajas. Celeste Cárdenas, propietaria y pastelera del obrador Sol y Canela defiende que «la torta de la Virgen supone una reactivación económica muy importante a nivel granadino».
La torta no es solo un producto de temporada, sino parte de la propia llegada de septiembre. «Sabes que septiembre se relaciona un poco con la torta de la Virgen», comenta Juan de Dios García, compañero de Celeste en el obrador.
Y es que su consumo está estrechamente ligado a las fechas de la festividad. Aunque pueda encontrarse durante otros momentos del año, es ahora cuando adquiere todo su significado. «Cuando llega la ofrenda floral empieza el pistoletazo de salida y la gente se conciencia más y dice: uy, me apetece», explica el pastelero.
Una torta que necesita hasta 12 horas de trabajo
Detrás de un dulce que puede desaparecer en cuestión de minutos hay, sin embargo, un proceso mucho más largo. La elaboración puede prolongarse hasta 12 horas, especialmente cuando se apuesta por una masa madre fermentada en frío.
El tiempo de fermentación es precisamente uno de los elementos que, según Juan de Dios, permite conseguir diferentes matices y cualidades en la masa. Pero no existe una única forma de hacerla. «Tortas hay de muchas maneras y de muchas formas y cada uno al final le da su punto», señala el pastelero. «Ahí es donde se ve también quién entiende y quién no», añade.
La demanda también obliga a los obradores a cambiar el ritmo habitual de trabajo durante estas semanas. Concretamente, en este obrador pueden llegar a elaborar unas 50 tortas al día, aunque el número aumenta conforme se acercan los días grandes de la festividad.
Chocolate, el rey indiscutible
Y si hay una cuestión que divide a los granadinos es el relleno. Chocolate, cabello de ángel, o crema compiten por hacerse un hueco en las mesas durante estas fechas. Sin embargo, tienen bastante claro cuál es el favorito. «La torta de chocolate es como la pasta de dientes: nueve de cada diez se llevan la de chocolate», asegura Juan de Dios.
El resto se reparte entre otras variedades como el cabello de ángel o la vainilla. Aunque, la edad también es un factor a la hora de elegir el sabor. “Las personas por encima de 540 prefieren sabores más clásicos mientras que los jóvenes prefieren el chocolate», explica Celeste.
Porque en Granada, septiembre no solo llega con flores y festividad. También llega con el olor de los obradores, las cajas llenas y una torta que, año tras año, vuelve a reunir a los granadinos alrededor de una misma tradición.
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