Dicen que el que tuvo retuvo y guardó para la vejez, y Jorge Molina parece haber reservado para los banquillos buena parte de la pericia con la que, a base de goles, encandiló a las aficiones del Betis, del Getafe y del Granada. El exfutbolista está a un paso de ascender al Arenas de Armilla a Segunda RFEF en su primer año como entrenador. Se enfrenta este sábado a la Penya Deportiva, con el objetivo de hacer bueno el empate de la ida y certificar en Santa Eulalia la promoción del conjunto granadino.
El cuadro armillero disputa en Ibiza, a partir de las 20.00 horas, la vuelta de la final del playoff de ascenso, el encuentro que decidirá qué equipo promociona desde Tercera RFEF. Los de Jorge Molina concedieron un empate en su feudo, que ahora pretenden hacer bueno a domicilio para poner el broche a una extenuante campaña. Fueron cuartos en Liga, después de tres derrotas finales con las que, no obstante, no impidieron su presencia en las eliminatorias.
Los pupilos del exdelantero tumbaron al Torre del Mar en el primer cruce, con dos triunfos por la mínima. Después se vieron las caras con el Motril en un derbi granadino que decantaron gracias a un triunfo en Armilla y el empate en la Costa Tropical. En la final les esperaba la Penya, que rascó las tablas en territorio granadino, por lo que el equipo de Jorge Molina está obligado a ganar en Ibiza para ascender.
De leyenda en el césped a los banquillos
El alcoyano pretende inaugurar así su palmarés como técnico, después de una exitosa carrera como jugador que le convirtió en un futbolista legendario. Tras pasar por el Benidorm y el Poli Ejido, fue en el Elche donde dio el gran salto de su trayectoria. Marcó 26 tantos en la campaña 2009/2010, que le colocaron en la agenda del Betis. En el Villamarín se le empezaron a caer los goles. Hasta 77 hizo en seis campañas en las que celebró dos ascensos a Primera y se estrenó en Europa League.
No le fue peor en el Getafe, al que llegó en Segunda División para, como hizo en el conjunto verdiblanco, ascender y alcanzar de nuevo el escenario europeo. Fueron cuatro sus cursos como azulón, en los que dejó 52 muescas y 18 asistencias. Salió en 2020 ya acariciando los 40 años, pero inmerso en una segunda juventud que explotó hasta que su rodilla dijo basta en Los Cármenes. Héroe del EuroGranada, permaneció en el club tras el descenso de categoría y logró devolverlo a Primera en tres temporadas que le dieron para marcar 31 goles y regalar 12.
Fue precisamente en Los Cármenes donde inició su periplo en los banquillos, como asistente de Paco López, después de que el Granada no le ofreciera la renovación como jugador. Continuó con el Cacique Medina y Sandoval, pero la llegada de Guille Abascal supuso su salida. En este curso, tomó las riendas del Arenas de Armilla, por primera vez como entrenador, en un proyecto ambicioso que perseguía el ascenso. Está a solo un partido de lograrlo. Sería la guinda a su estreno.
Otro ex de Primera División y dos jugadores con paso por Segunda
No es el único nombre conocido en el Arenas de Armilla. En sus filas cuenta también con el granadino Álex Gálvez, otro ex de Primera División que pasó por el Sporting de Gijón, el Rayo Vallecano, el Werder Bremen, el Eibar y Las Palmas antes de marcharse a Catar. Regresó a España para militar en el Ibiza, en Segunda, y volvió a la competición catarí para jugar en el Al-Khor antes de jugar las dos últimas campañas en las categorías modestas del fútbol español. Lo hizo en el Recreativo de Huelva, de Primera RFEF, del que llegó el pasado verano al conjunto armillero.
Migue García, que asistió en el encuentro de ida de la final, llegó a ir convocado con el Granada cuando militaba en Primera División, aunque se quedó sin debutar. Después tuvo dos experiencias en Segunda, con el Huesca, primero, y con el Reus, entre 2016 y 2018. Desde entonces, ha pasado por Primera RFEF y Segunda RFEF, hasta que hace dos campañas se enroló en el Jaén en Tercera. El pasado verano, como Gálvez, se unió al Arenas. También jugó en la categoría de plata, con el conjunto jienense y con el Elche, el veterano Fran Machado, que lleva ya seis cursos en Armilla.



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