Tiene garantizados los ingresos el cardiólogo que atienda a cualquier aficionado del Granada esta temporada. Normal que sonriera Pacheta al aparecer después por la sala de prensa. «Qué manera de sufrir», debía de pensar el técnico rojiblanco, después de llevarse los tres puntos de El Plantío, territorio hasta ahora inexpugnable. Aceleró Rodelas y Alemañ impulsó un latido feliz en el corazón granadinista. Todo lo demás, abonados los chaveas a la locura, fue pura taquicardia. Asedió el Burgos, al que le anularon dos goles, y Pascual erró un penalti en el alargue. Mal menor, debe de reflexionar también el preparador nazarí, que vuelve a salir del manicomio con una victoria.
Así fue el partido
Resulta que a este Granada le gustan las emociones fuertes y, como si de otra forma no valiera, solo gana después de hacer que sus aficionados se queden sin uñas. En Burgos lo hizo tras un ejercicio de resistencia pura, en el que hubo de desgastarse los dientes de tanto apretarlos y se le escapó más de un suspiro de alivio. Porque el conjunto blanquinegro dominó de principio a fin, pero a Alberto Flores le silbaron las balas a un lado y otro. Así, a los de franjas horizontales les valió con que Alemañ frotara la lámpara solo una vez.
El cuadro rojiblanco coleaba al descanso, aunque todavía sintiera el escalofrío que le provocó Lizancos cuando el colegiado se echaba el silbato a la boca. Ni él ni Álex Forés lograron atinar, para desesperación del respetable burgalés, pero no cesaron en su empeño a la vuelta. Llabrés desplegó todo su arsenal, malévolo cada vez que la pelota le pasaba cerca, y llegó a forzar el error del arquero granadinista, pero la repetición mostró un fuera de juego rocambolesco previo.
El Granada levantó el paredón y resistió tanto como pudo, insistentes los de casa, que terminaron por acampar en su trinchera. Karrikaburu se quedó con la miel en los labios y Chinaza, que acababa de salir, besó el poste. Pascual cazó el rechace y fue derribado en el área, penalti claro, aunque luego le falló el revólver, ágil Cantero para escupir el peligro. Habría sido la sentencia, aunque tampoco le hizo falta al conjunto rojiblanco, que se pone a dos puntos del playoff. Tiene estas cosas LaLiga de las hipertensiones, que en dos jornadas convierte cuatro partidos sin ganar en un salto a la zona noble, si bien en el proceso no duda en jugar con cuantos corazones sea necesario.
Ficha técnica:
- Burgos CF: Ander Cantero; Lizancos (Alberto Dadie, min. 64), Oier Luengo, Grego Sierra, Brais Martínez; David González, Pablo Galdames (José Gragera, min. 64), Unai Vencedor (Víctor Mollejo, min. 83), Javi Llabrés; Curro Sánchez (Jon Karrikaburu, min. 65) y Álex Forés (Santiago Lenzina, min. 77).
- Granada CF: Alberto Flores; Sergio López (Pau Casadesús, min. 68), Juanjo Flores, Manu Lama, Diego Pampín (Baïla Diallo, min. 68); Rubén Alcaraz, Gerard Gumbau; Sergio Rodelas (Jorge Pascual, min. 55), Pedro Alemañ, Gambín (Owen Emeka, min. 55); y José Arnaiz (Chinaza, min. 83).
- Gol: 0-1: Pedro Alemañ, min. 25.
- Árbitro: Salvador Lax Franco, del comité murciano. Amonesto a los locales Lizancos, Galdames, David González y Dadie, así como a los visitantes Rubén Alcaraz y Jorge Pascual.
- Incidencias: encuentro correspondiente a la 9ª jornada de Liga en Segunda División, disputado en el estadio El Plantío, ante 9.210 espectadores.
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