La catástrofe provocada por las fuertes lluvias y las riadas en Nepal y el Tíbet continúa agravándose. El balance provisional de víctimas mortales asciende ya a 623 personas, mientras que otras 2.478 permanecen desaparecidas a ambos lados de la frontera, según los últimos datos facilitados por las autoridades de Nepal y China.
Nepal se lleva la peor parte
En Nepal, al menos 616 personas han fallecido y otras 1.924 continúan sin ser localizadas. La policía y los equipos de rescate mantienen desplegados distintos operativos para tratar de encontrar a las personas desaparecidas y atender a las localidades afectadas por las inundaciones y los desprendimientos.
En el lado tibetano, las autoridades chinas han elevado a siete el número de fallecidos tras la gigantesca riada que el pasado miércoles arrasó el puesto fronterizo de Gyirong, situado en una zona de difícil acceso. Además, 554 personas continúan desaparecidas, según el último balance oficial.
Trabajo sin descanso
Más de 2.100 efectivos participan actualmente en el dispositivo desplegado por China. Sin embargo, solo una parte de ellos ha podido entrar en la zona devastada debido al estado de las comunicaciones y a la destrucción de las vías de acceso. Los equipos han conseguido despejar algo más de un kilómetro de carretera, pero el tramo final que conducía hasta el puesto fronterizo de Gyirong ha desaparecido prácticamente por completo.
Temor por posibles nuevas riadas
La situación continúa siendo especialmente complicada por el riesgo de que se produzcan nuevas avenidas de agua y desprendimientos. Los equipos de emergencia trabajan con precaución mientras esperan la llegada de maquinaria pesada y personal especializado que permita avanzar en la recuperación de las comunicaciones.
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