Los datos tras la riada que azotó Nepal comienzan a ser escalofriantes. El balance conjunto de las autoridades nepalíes y chinas tras la catástrofe del pasado miércoles en el norte del país eleva a cerca de un millar el número de fallecidos, mientras continúan las labores de búsqueda de más de 4.000 personas que permanecen desaparecidas.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal elevó este martes a 987 la cifra de cuerpos recuperados en las zonas afectadas. Al mismo tiempo, redujo a 3.916 el número de desaparecidos en territorio nepalí, después de excluir a más de 290 personas del recuento anterior tras comprobar que se encontraban en centrales hidroeléctricas de la zona.
El colapso de un glaciar desencadenó la tragedia
El desastre se produjo tras el colapso de un glaciar, que desencadenó una enorme avalancha de agua y escombros río abajo, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos. La crecida provocó la formación de grandes lagos, que los equipos de emergencia mantienen bajo vigilancia ante el riesgo que representan para las labores de rescate.
Enterrar cuerpos antes de completar la identificación
Ante la magnitud de la tragedia y la falta de instalaciones de refrigeración suficientes para conservar los cuerpos, las autoridades nepalíes se han visto obligadas a comenzar los entierros antes de completar su identificación.
Los equipos de emergencia han tomado muestras de ADN de los cadáveres con el objetivo de facilitar su identificación y permitir que las familias puedan reclamarlos posteriormente para llevar a cabo los ritos funerarios tradicionales.
Los supervivientes de las zonas afectadas lo han perdido prácticamente todo. Las autoridades nepalíes ya han advertido del elevado coste que tendrá la reconstrucción y han vuelto a señalar el cambio climático y el deshielo como algunos de los principales factores que podrían estar detrás de la magnitud de la catástrofe.
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