Once personas han muerto este domingo tras estrellarse una avioneta en Tomblaine, localidad de la región de Lorena, en el nordeste de Francia. El accidente se produjo alrededor de las 11.00 horas, poco después de que la nave despegara desde el aeródromo de Nancy-Essey. No hubo supervivientes.
A bordo viajaban el piloto, cinco monitores de paracaidismo y cinco enfermeros que participaban por primera vez en una actividad de paracaidismo. Los sanitarios habían recibido la experiencia como regalo y era su estreno en ese deporte de riesgo. «Han muerto todos los pasajeros», confirmó el prefecto de Meurthe-et-Moselle en declaraciones a la cadena BFM TV.
«Drama terrible en Meurthe-et-Moselle», dijo el ministro de Transportes, Philippe Tabarot, en redes sociales tras conocerse el accidente
Un fallo técnico repentino
El alcalde de Tomblaine apuntó al diario local *L’Est Républicain* que el accidente se debió «a una avería», aunque no ofreció más detalles sobre el fallo técnico. Según el mismo edil, todo sucedió «de manera repentina» y la avioneta «cayó de manera vertical». Un vecino cuya vivienda se encuentra a unos 100 metros del lugar del impacto describió lo que escuchó: «Hubo un ruido de repente como si el motor se parara en el aire y en seguida hubo una explosión.»
La aeronave, un Pilatus con matrícula alemana —modelo habitual en actividades de paracaidismo—, impactó contra una zona con césped próxima a la pista de despegue y a un área residencial. En el momento del choque, tres de los pasajeros salieron despedidos fuera del aparato.
El avión impactó contra una zona con césped junto a la pista. Tres pasajeros salieron despedidos en el momento del choque
Sin víctimas en tierra
A pesar de la proximidad del punto de impacto con una zona habitada, el avión no cayó sobre ninguna vivienda y no causó heridos ni muertos entre los vecinos de Tomblaine, municipio de unos 9.100 habitantes situado entre el aeropuerto y la ciudad de Nancy. Tampoco se registraron incendios, aunque sí se produjeron cortes de suministro eléctrico en la zona, en plena ola de calor.
La Policía francesa pidió a través de las redes sociales que la población evitara «de manera imperativa» el área del accidente para facilitar el trabajo de los servicios de emergencia y las fuerzas de seguridad.
Familiares presenciaron la caída
El impacto emocional del accidente fue especialmente grave para algunos familiares de las víctimas, que se habían desplazado hasta el aeródromo para presenciar en directo la actividad de paracaidismo. Acabaron siendo testigos del siniestro.
El ministro de Transportes, Philippe Tabarot, y el ministro del Interior, Laurent Nuñez, se trasladaron a Tomblaine durante la tarde para atender a los medios de comunicación y mostrar su apoyo a los familiares de los fallecidos.



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