De columpiarse entre rascacielos a tener una placa con su nombre. Spider-Man ya forma parte del callejero de Nueva York y, esta vez, no ha necesitado lanzar una sola telaraña para dejar huella. El superhéroe de Marvel cuenta desde el 12 de octubre con un rincón en Forest Hills, bautizado en su honor en Queens, el distrito neoyorquino que forma parte de su historia desde hace décadas.
La iniciativa convierte en realidad una de esas fantasías que solo parecen posibles en los cómics: que un personaje de ficción acabe teniendo su propia calle. Y, aunque Peter Parker no pueda acudir a recoger el correo ni pagar los impuestos municipales, su nombre ya tiene un lugar destacado en el mapa de la ciudad que tantas veces ha salvado.
Una calle con mucha historia arácnida
El homenaje se encuentra en Forest Hills, en la intersección de Ingram Street y Ascan Avenue, una zona estrechamente vinculada al universo del personaje. La nueva denominación, Spider-Man Way, reconoce la conexión del superhéroe con Queens y con el imaginario de millones de lectores y espectadores.
La elección del lugar no es casual. En los cómics, Peter Parker ha estado asociado a una dirección ficticia en el número 20 de Ingram Street, referencia que apareció en una historia publicada en 1989. Así, el homenaje no solo celebra a uno de los personajes más populares de Marvel, sino también sus raíces neoyorquinas.
Porque Spider-Man puede viajar por todo el planeta, enfrentarse a villanos de otro mundo y salvar a la humanidad en más de una ocasión, pero hay algo que no cambia: Nueva York siempre ha sido su casa.
Un homenaje impulsado por los vecinos
Detrás de Spider-Man Way hay también una iniciativa institucional. La concejala Lynn Schulman impulsó la propuesta para reconocer la importancia del personaje en Forest Hills y Queens, con el apoyo de representantes locales. La inauguración reunió a seguidores, autoridades y figuras vinculadas al mundo del cómic, entre ellas Nick Lowe, editor de Spider-Man, y Mark Ditko, sobrino y ahijado de Steve Ditko, cocreador del héroe junto a Stan Lee.
El reconocimiento, eso sí, tiene letra pequeña: la nueva denominación es honorífica y no sustituye el nombre oficial de la calle. Es decir, Ingram Street seguirá existiendo, pero ahora comparte protagonismo con uno de los vecinos más célebres de la ficción.
Y ahora, quien visite Forest Hills podrá buscar la nueva señal, hacerse una fotografía y presumir de haber pisado territorio arácnido. Eso sí, no hace falta llevar máscara ni trepar por las fachadas: para encontrar Spider-Man Way, basta con seguir el mapa.
Porque en Nueva York, una ciudad acostumbrada a convertir cualquier esquina en escenario de película, hasta los superhéroes pueden acabar entrando en el callejero. Y Peter Parker, por fin, tiene una dirección que ningún villano podrá quitarle.
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