La Ronda Urbana Norte de Sevilla es la vía urbana de la ciudad que más tráfico sostiene, concretamente este volumen puede alcanzar los 100.000 vehículos diarios. Ahora, esta vía rápida de circulación interior se encuentra sujeta a cambios en su configuración para, aseguran desde el Ayuntamiento de Sevilla, «mejorar la circulación y su integración en el entorno urbano».
El estudio de alternativas, sometido a partir de este jueves a consulta pública por parte del Consistorio, plantea reducir el espacio destinado a los coches, ampliar la presencia de aceras, incorporar 557 árboles nuevos, generar más zonas de sombra y añadir 1,2 kilómetros de carril bici.
Cinco tramos para transformar la ronda
El plan analiza el recorrido comprendido entre la Glorieta Olímpica y el nudo de la Gota de Leche, dividido en un total de cinco tramos con características y necesidades específicas. Para cada uno se estudian distintas posibilidades de actuación, con el objetivo de ordenar mejor el tráfico y facilitar los desplazamientos a pie y en bicicleta.
Entre las medidas planteadas, figuran la reducción del espacio reservado a los vehículos privados, la ampliación del acerado, añadir más vegetación y la creación de nuevos espacios de sombra para los sevillanos. Por otra parte, también se contempla la construcción de glorietas ajardinadas, tipo bulevar, en los entornos de San Lázaro-Berrocal y Mar de Alborán-Pino Montano, para «ordenar los giros y dar continuidad a la circulación principal».
El planteamiento también deberá coordinarse con futuros proyectos de infraestructuras, como la Línea 3 del Metro y la SE-35, y priorizar actuaciones que puedan ejecutarse con afecciones asumibles y una inversión ajustada a los beneficios previstos en cada tramo.
La SE-35, el complemento para aliviar el tráfico
La reordenación de la Ronda Norte se acompaña de la reactivación del proyecto de la SE-35 en el arco norte de la ciudad. El Ayuntamiento pretende desarrollar un tramo que funcione «como conexión alternativa entre la SE-30 y la SE-20», de manera que pueda absorber parte del tráfico asociado a los nuevos desarrollos urbanísticos previstos en zonas como San Nicolás, el Higuerón y Buenaire.
El primer paso ha sido contratar un estudio para actualizar el anteproyecto constructivo existente de este tramo. Una vez finalizado el periodo de consulta pública y analizadas las aportaciones ciudadanas, el proceso deberá culminar con la elaboración de un anteproyecto para la reordenación y mejora de la Ronda.
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