La cuenta atrás para la gran final de Eurovisión 2026 ya está en marcha. Este sábado 16 de mayo, el micrófono de cristal tendrá nuevo ganador. Luces, fuego, coreografías imposibles y millones de espectadores pendientes de una sola noche. Pero este año, el festival musical más visto del planeta llega rodeado de tensión política, boicots históricos y una pregunta que sobrevuela toda Europa: ¿sigue siendo Eurovisión un evento «apolítico»?
La edición número 70 del certamen se celebra en Viena, ciudad anfitriona tras la victoria austríaca del año pasado, y reúne a 35 países participantes, la cifra más baja desde comienzos de los años 2000.
El motivo de esa reducción no es casual. España, Irlanda, Islandia, Países Bajos y Eslovenia decidieron retirarse del festival como protesta por la participación de Israel en plena guerra en Gaza. La Unión Europea de Radiodifusión mantuvo la presencia israelí en el concurso, una decisión que provocó una fractura inédita dentro de Eurovisión.
El festival de Eurovisión más polémico y político de la historia con la retirada de España, Irlanda, Islandia, Países Bajos y Eslovenia
El caso español ha sido especialmente simbólico. RTVE confirmó no solo la retirada de España del certamen, sino también la no emisión del festival por primera vez en más de seis décadas. Desde la corporación pública consideran que el evento «ha dejado de ser neutral» y denuncian un doble rasero respecto a otros conflictos internacionales.
Se reabre el debate: ¿Política o música?
La polémica ha dividido a Europa. Mientras algunos países respaldaron el boicot, otros defendieron que Eurovisión debe seguir siendo un espacio cultural ajeno a la política. Sin embargo, el debate ya ha eclipsado gran parte de la conversación musical en redes sociales y medios internacionales.
A pesar del contexto, el espectáculo sigue adelante. Y como cada año, las apuestas ya tienen favoritas claras. Finlandia aparece entre las candidatas más fuertes gracias a una propuesta explosiva y una puesta en escena arrolladora. Australia también llega con fuerza con una producción de gran formato liderada por Delta Goodrem, mientras que Grecia ha conquistado a parte del público eurofan con una canción electrónica moderna y visualmente potente.
Porque mientras Europa canta, también debate, protesta y toma posición. Y este 2026, más que nunca, el festival parece haberse convertido en el escenario perfecto de una Europa dividida.



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