¿Quién necesita un vestido de alta costura cuando puede desfilar con un sujetador de diamantes valorado en 50 millones de dólares? Esa es la pregunta que ha dejado el último Victoria’s Secret Fashion Show, celebrado este domingo 18 de octubre en Los Ángeles. Su gran protagonista ha sido Kylie Jenner, que ha debutado en la pasarela de los famosos ángeles con una de las piezas más exclusivas de la historia de la firma: el «Fantasy Bra».
La joya, cuyo precio equivale a unos 44,5 millones de euros, regresa tras ocho años de ausencia. Diseñada en colaboración con la firma Jacob & Co., está compuesta por 4.410 diamantes naturales y un espectacular diamante amarillo de 75,54 quilates. Quince artesanos trabajaron durante más de mil horas para crear una pieza que prescinde de la tela y convierte la lencería en alta joyería.
La elección de Jenner tampoco fue casual. Si se escucha el nombre «Kardashian-Jenner», un gran espectáculo o «show» hay detrás y eso a los espectadores les gusta. Kylie Jenner, empresaria, estrella televisiva y una de las personalidades más influyentes de las redes sociales, ha llevado el universo Kardashian-Jenner a una pasarela históricamente asociada a las supermodelos, aunque su hermana Kendall Jenner ya desfilase en las pasarelas de Victoria’s Secret. Con alas blancas y el sujetador más caro de la historia del desfile, su debut se convirtió en uno de los momentos más comentados de la noche.
Una pasarela de Victoria’s Secret «OG Angels»
La noche comenzó con Bella Hadid, encargada de abrir el espectáculo, y reunió a figuras como Gigi Hadid, Adriana Lima, Alessandra Ambrosio y Rosie Huntington-Whiteley. El desfile regresó a Los Ángeles y apostó por una puesta en escena inspirada en las estaciones del año, con alas de flores, copos de nieve, brillos metálicos y una sección dedicada a PINK, la línea más juvenil de la marca.
Pero una de las imágenes más comentadas no tenía que ver con los diamantes. Barbara Palvin volvió a desfilar apenas seis semanas después de dar a luz a su primera hija, Sylvie, nacida el 7 de septiembre. Su marido, el actor Dylan Sprouse, siguió su paso desde la primera fila. Su regreso puso sobre la mesa una realidad que pocas veces ocupa el centro de una pasarela: la maternidad y el reto de volver al trabajo tras el parto.
La música también se vistió de ángel
Y si la lencería puso el espectáculo, la música terminó de convertirlo en una gran producción. El cartel reunió exclusivamente a artistas femeninas: Tate McRae, Megan Thee Stallion, Megan Moroney y KATSEYE. Cada actuación se integró en la estética del desfile, desde el rojo intenso de McRae hasta la energía urbana de Megan Thee Stallion y el universo juvenil de KATSEYE.
La edición también dejó espacio para nuevas caras y sorpresas, como la aparición de la futbolista Trinity Rodman en la sección PINK, una muestra más de cómo la marca busca conectar la moda con otros ámbitos de la cultura popular.
Más que lencería, una estrategia de espectáculo
El regreso del «Fantasy Bra» y el debut de Kylie Jenner resumen la fórmula de Victoria’s Secret: recuperar sus símbolos más reconocibles y rodearlos de celebridades, música y momentos virales. La firma vuelve a apostar por una pasarela que no solo presenta prendas, sino que genera conversación mucho más allá del mundo de la moda.
Entre los 4.410 diamantes, las alas gigantes y las historias personales de sus modelos, el desfile deja una imagen clara: en Victoria’s Secret, la lencería es solo el principio. El verdadero espectáculo está en todo lo que sucede alrededor.
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