Las obras de consolidación y recuperación que se ejecutan en las dependencias agropecuarias del Monasterio de San Isidoro del Campo, en el municipio sevillano de Santiponce, han sacado a la luz elementos hasta ahora desconocidos del sistema hidráulico del conjunto monumental, además de aportar nuevos datos sobre su evolución constructiva y funcional. Los hallazgos permiten avanzar en el conocimiento histórico, arquitectónico y etnológico de este enclave patrimonial.
La actuación se desarrolla en el pósito, la almazara y el almacén, espacios que suman alrededor de 7.000 metros cuadrados y que nunca habían sido objeto de una intervención integral desde que la Junta de Andalucía asumió la gestión del monumento en 1989. El proyecto cuenta con una inversión de 2.838.148 euros, cofinanciada con fondos Feder, y un plazo de ejecución de doce meses.
Durante una visita a las obras, la consejera de Cultura y Deporte en funciones, Patricia del Pozo, destacó que los trabajos están proporcionando información relevante sobre la organización interna del complejo y sobre las distintas etapas constructivas que conformaron estos inmuebles vinculados a la actividad agrícola y ganadera del monasterio.
Según explicó, la intervención persigue la consolidación estructural de estas edificaciones como paso previo a su futura puesta en valor y apertura al público.
Hallazgos arqueológicos
Entre los descubrimientos más significativos realizados durante los primeros meses de trabajos figuran diversos elementos del sistema hidráulico localizados en el patio que conecta la almazara con el pósito. Se han documentado pozos, arquetas, conducciones y sumideros relacionados con funciones de desagüe y riego que no habían sido identificados hasta ahora.
Asimismo, los estudios han permitido constatar la conservación del pozo de una noria y de una alberca vinculados al antiguo sistema de abastecimiento de agua de las huertas del monasterio, estructuras que podrían remontarse a la etapa cisterciense de fundación del cenobio.
Las tareas de limpieza, saneamiento y desescombro también han sacado a la luz grandes tinajas semienterradas destinadas al almacenamiento de aceite en la almazara, además de pavimentos de piedra decorados con encintados geométricos.
Las investigaciones desarrolladas en las cubiertas han documentado igualmente la utilización de ánforas y sistemas de empalomado de ladrillo destinados a reducir el peso de las bóvedas del pósito, una técnica constructiva empleada para aligerar las estructuras.
Nueva cronología constructiva
Uno de los avances más destacados del proyecto ha sido la definición de una nueva cronología para las edificaciones agropecuarias del monasterio. Los estudios realizados han permitido identificar las conexiones existentes entre los distintos inmuebles y precisar sus fases de construcción.
Los responsables de la intervención han determinado que tanto la almazara como el pósito fueron levantados íntegramente durante el siglo XVIII. La almazara se construyó en dos etapas, iniciándose por su sector sur y la torre de contrapeso para posteriormente ampliarse hacia el norte.
El pósito, considerado una de las edificaciones de mayor valor arquitectónico del conjunto, también fue ejecutado en dos fases constructivas dentro de la misma centuria.
Por su parte, el almacén fue levantado posteriormente, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, sobre el emplazamiento del desaparecido Claustro de los Mármoles o del Aljibe, con una función principalmente vinculada a las actividades ganaderas.
Recuperación integral del monumento
La actual intervención forma parte de una estrategia más amplia de recuperación del Monasterio de San Isidoro del Campo impulsada por la Consejería de Cultura desde 2019. Entre 2021 y 2023 ya se destinaron más de un millón de euros a la redacción de proyectos de conservación, la reparación de cubiertas y la mejora de distintos elementos del recinto.
Los trabajos en marcha incluyen la consolidación de las envolventes de la almazara, el pósito y el almacén. En el transcurso de la actuación se han recuperado además unas 25.000 tejas que serán reutilizadas en las futuras cubiertas.
Las estructuras de madera de los techos, sin embargo, deberán ser sustituidas debido a su avanzado estado de deterioro, según han constatado los técnicos encargados del proyecto.
La intervención continuará en una segunda fase que abarcará las naves Sur y Este del Claustro de los Jerónimos y su torre. Entre ambas actuaciones, la inversión prevista superará los ocho millones de euros, también con financiación europea.
Situado en Santiponce, el Monasterio de San Isidoro del Campo reúne edificaciones construidas entre los siglos XIII y XX, lo que lo convierte en uno de los conjuntos monumentales más singulares de Andalucía.
El recinto fue declarado Monumento Artístico Nacional en 1872 y cuenta con la máxima protección patrimonial como Bien de Interés Cultural (BIC), destacando por su relevancia histórica y por su valor como ejemplo representativo del gótico-mudéjar andaluz.
Las actuaciones actualmente en ejecución buscan garantizar la conservación de este legado arquitectónico y sentar las bases para su futura difusión pública, al tiempo que continúan aportando nuevos conocimientos sobre la historia y evolución del monasterio.



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