Hay estatuas que representan héroes, reyes o grandes acontecimientos históricos. Y luego está el ‹Manneken Pis›: un niño orinando. El pequeño protagonista vuelve a ser noticia en Benalmádena después de recuperar su lugar en el Paseo Marítimo Virgen del Carmen, una vez finalizados los trabajos de restauración a los que ha sido sometido.
La peculiar escultura, que forma parte del paisaje del litoral benalmadense desde hace años, vuelve así a convertirse en una de esas pequeñas curiosidades que llaman la atención de quienes pasean junto al Mediterráneo.
¿Por qué hay un ‹Manneken Pis› en Benalmádena?
La respuesta está en Bruselas, donde se encuentra el original y uno de los símbolos más reconocibles de la capital belga. La pequeña figura representa a un niño orinando sobre una fuente y, aunque su origen está rodeado de leyendas, su historia se remonta varios siglos atrás y ya existía una fuente con esta figura en el siglo XV.
Con el tiempo, el personaje terminó convirtiéndose en todo un emblema del carácter de Bruselas: irreverente, divertido y poco amigo de las solemnidades.
Una réplica con historia
La versión benalmadense nació precisamente como una curiosa conexión entre ambas ciudades. La localidad malagueña cuenta con una réplica del célebre monumento belga, desde 1991, convirtiendo una escultura aparentemente sencilla en un inesperado pedazo de Bruselas en plena Costa del Sol.
Y es que el ‹Manneken Pis› original es mucho más que un niño orinando. Es también una tradición. La figura de Bruselas cuenta incluso con una extensa colección de trajes con los que es vestido en distintas celebraciones y ocasiones especiales.
Ahora, restaurado y de nuevo frente al Mediterráneo
En Benalmádena, el pequeño protagonista ha tenido que pasar por el taller antes de regresar a su escenario habitual. Los trabajos de restauración han permitido recuperar la escultura, que ya vuelve a ocupar su espacio en el paseo marítimo.
Así que, si estos días paseas por el litoral de Benalmádena y te encuentras a un niño haciendo pis tranquilamente frente al Mediterráneo, no te preocupes: no se ha perdido ningún turista por el camino.
Es el ‹Manneken Pis› de Benalmádena, que después de su puesta a punto vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer: llamar la atención, echar agua y recordar que, a veces, los grandes símbolos también pueden ser pequeños y bastante irreverentes.
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