Se cumplen 26 años sin José María Martín Carpena, el concejal del PP que fue asesinado por ETA. A punta de pistola y delante de su familia le quitaron la vida a este malagueño los criminales del Comando Andalucía, aquel cuadro de la banda terrorista que en el año 2000 mató a este sencillo edil, al fiscal Luis Portero García en Granada o al médico militar Antonio Muñoz Cariñanos en Sevilla. Un cuarto de siglo después su ciudad no olvida por encima del pabellón y los homenajes puntuales.
Las nuevas generaciones y muchos aficionados al deporte de toda España conocen bien los apellidos de Martín Carpena por el pabellón principal de la capital malagueña, al que se le puso la nomenclatura de este concejal asesinado para que nunca más se olvidara este nombre. Málaga no olvida a aquel político de bigote y gafas que fue asesinado por ser un simple concejal de los distritos de Carretera de Cádiz y Puerto de la Torre.
«Hoy 15 de julio, Málaga recuerda a José María Martín Carpena, concejal del Ayuntamiento entre 1997 y 2000, asesinado por la banda terrorista ETA en el ejercicio de su responsabilidad pública. En el 26 aniversario de su fallecimiento, rendimos homenaje a su memoria y a su compromiso y dedicación con la ciudad», le ha dedicado otro año más su Consistorio estas palabras para que su figura siga patente un cuarto de siglo después.
El edil malagueño fue asesinado cuando ya se metía la noche a las 21.40 horas del sábado del 15 de julio de 2000 mientras se subía al coche oficial frente a su domicilio para dirigirse a las fiestas de Churriana. El etarra Jon Igor Solana Matarrán llevaba una hora escondido para dispararle hasta seis veces delante de su mujer y su hija que en ese momento tenía 17 años.
Un hombre aficionado al deporte y que durante su juventud hizo pinitos en la música con el gripo ‹Los Amables›. Según las crónicas y el relato de quienes lo conocieron era alguien discreto, al que le gustaba estar en familia y que no llevaba escolta pues no había recibido ninguna amenaza. Y en esa cobardía de buscar a quien no se lo espera, los pistoleros de ETA eran expertos buscando ese flanco para cometer sus vilezas.
26 años después por encima del pabellón y de los homenajes puntuales, sus compañeros y los vecinos con los que departía a diario en sus responsabilidades oficiales no olvidan a Martin Carpena.



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