La falta de un hogar va mucho más allá de no tener un techo donde dormir. En Málaga, cada vez es más común ver a gente dormir en las calles, aseándose en cualquier lugar y sin un techo donde poder vivir. Detrás de cada persona en situación de sinhogarismo, hay una historia personal y diferentes circunstancias que le han llevado a quedarse sin recursos.
Además, comedores como el de Santo Domingo, encargados de ofrecer recursos a personas sin hogar, han notado un incremento de asistencia a su centro. Su director, Damián Lampérez, explica: «actualmente atendemos a cerca de 140 personas para comer, una cifra que ha crecido respecto al año pasado y cuyo aumento se ha notado más durante los meses de verano».
«Las personas sin techo muestran un gran deterioro a nivel físico y psicológico»
Un problema aque afecta a todos los aspectos de la vida de estas personas. «Una persona que no tiene un hogar, que es la base de la dignidad, no tiene el resto de derechos», afirma Alejandro Ruiz, técnico de inserción laboral en la Asociación Arrabal.
Además, según afirma Anselmo Ruiz, técnico de Cáritas, es una realidad que va en aumento con respecto a años atrás y te das cuenta de que llegan personas que han tenido vidas normalizadas y acaban sin recursos por diferentes circunstancias de la vida.
Un acto de protesta plasmado en la Plaza de la Constitución
Cáritas comunicó un manifiesto el pasado martes 22 de octubre con la finalidad de dar voz a estas personas que vivien en una situación ‹invisibilizada›. Miembros de la Asociación Arrabal representaron mediante un teatro-imagen la experiencia que viven desde su entidad con personas en situación de sinhogarismo. Mediante la figura de personas simbolizando estatuas, los miembros de la asociación han tratado de representar la exclusión que sufren estas personas en la sociedad y durante las actividades de la vida cotidiana.

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