Terminar una carrera o un ciclo de Formación Profesional y enfrentarse por primera vez al mercado laboral puede convertirse en un círculo difícil de romper. Para conseguir un empleo se pide experiencia, pero para adquirirla hace falta que alguien dé esa primera oportunidad. Precisamente ahí se sitúa el Programa Primera Oportunidad 2026 de la Diputación de Málaga, una iniciativa que busca facilitar a jóvenes titulados su primera experiencia profesional relacionada con los estudios que han cursado.
El programa cumple este año su décima edición y, según los datos aportados por el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, casi 800 alumnos han sido contratados desde su puesta en marcha. Concretamente, se han destinado durante esta década 12,88 millones de euros a esta iniciativa y se han realizado 575 contratos a graduados universitarios y 200 a titulados de Formación Profesional. Para esta nueva convocatoria, la institución provincial estima que alrededor de 100 jóvenes podrán acceder a un empleo.
El programa subvenciona a empresas, autónomos, profesionales y entidades del tercer sector que incorporen a estos jóvenes mediante un contrato formativo para la obtención de la práctica profesional. La convocatoria contempla dos líneas: una dirigida a titulados universitarios, dotada con 1,1 millones de euros, y otra para titulados de Formación Profesional, 600.000 euros. En total, 1,7 millones de euros para la contratación de un centenar de jóvenes.
¿Qué es el Programa Primera Oportunidad?
El objetivo es facilitar que jóvenes que acaban de finalizar sus estudios puedan adquirir una primera experiencia laboral relacionada con su formación. Se trata de una de las principales dificultades a las que se enfrentan los recién titulados: tener la preparación académica, pero no contar todavía con experiencia profesional.
«Cuando una persona termina una titulación y se quiere incorporar al mercado laboral, lo primero que te piden es experiencia, pero claro, si no le contratan, experiencia cero», señala Luis Grau, director de la UNED Málaga. «Con esto se ha roto ese círculo vicioso y son contratados y luego continúan en la empresa o siguen con su futuro con su propia empresa», asegura Francisco Salado haciendo referencia a la inciativa.
Este plan se puso en marcha en 2016 y la Formación Profesional se incorporó al programa en 2019. Este año, además, se amplía a las entidades del tercer sector.
¿Quién puede acceder al programa?
La ayuda está pensada para jóvenes menores de 30 años que hayan finalizado sus estudios universitarios o de Formación Profesional y que no tengan experiencia profesional previa vinculada a esos estudios. En el caso de personas con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33%, el límite de edad se sitúa en 35 años.
En el caso de los titulados universitarios, la convocatoria establece que la titulación debe haberse obtenido en la Universidad de Málaga (UMA) o en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), a través del Consorcio Universitario para el Centro Asociado de Málaga.
Para los titulados de FP, pueden participar quienes hayan finalizado estudios de grado medio o superior, especialista, máster profesional o certificado del sistema de Formación Profesional, así como quienes tengan títulos equivalentes de enseñanzas artísticas y deportivas del sistema educativo.
Pero hay una diferencia importante: el joven no solicita directamente la subvención. Son las empresas, autónomos, profesionales y entidades del tercer sector quienes pueden solicitarla para realizar la contratación, siempre que cumplan las condiciones establecidas en la convocatoria.
¿Cómo funciona el proceso?
Las empresas son las que determinan qué perfiles necesitan. La Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) actúa como entidad colaboradora del programa y canaliza la gestión con las empresas.
Por su parte, la Universidad de Málaga y la UNED de Málaga difunden la iniciativa entre sus estudiantes y preseleccionan candidatos que encajen con las características solicitadas por las empresas.
Así lo explica el director de la UNED de Málaga: «Nosotros lo que hacemos es preseleccionar a estudiantes a demandas de empresas. Y una vez que los tenemos preseleccionados, enviárselos a estas empresas para que puedan comenzar a trabajar y a formarse ahí».
Después, es la propia empresa la que conoce y entrevista a los candidatos para elegir al perfil que más se ajusta a sus necesidades.
La UNED ya ha participado en anteriores ediciones y Luis Grau anima tanto a empresas como a estudiantes a ponerse en contacto con el centro para conocer el programa y formar parte de su bolsa de candidatos.
¿Cuánto dinero se subvenciona?
La cuantía de la ayuda depende del municipio en el que se desarrolle la actividad económica. La subvención puede cubrir hasta el 85% del coste salarial y de Seguridad Social a cargo de la empresa cuando la actividad se desarrolla en un municipio de menos de 20.000 habitantes. En los municipios de más de 20.000 habitantes, la cobertura puede alcanzar hasta el 70%.
El objetivo es reducir parte del coste que supone para una empresa incorporar a una persona que todavía está dando sus primeros pasos profesionales.
Para José Miguel Bascones, del despacho de abogados Navas y Bascones de Fuengirola, este aspecto fue determinante para participar en el programa. «Lo complicado es que los costes laborales son los mismos de una persona con experiencia y si la Diputación te ayuda con el 70% durante un año, hace que el riesgo sea menor», explica.
Su experiencia ha sido positiva hasta el punto de que, después de contratar a Lourdes Lucas, el despacho ha vuelto a participar en el programa con otra trabajadora. «Estamos muy contentos con las dos personas. Ella se ha quedado y la otra chica que tenemos ahora parece que también se va a quedar», señala.
De las prácticas a quedarse en la empresa: el caso de Lourdes
La experiencia de Lourdes Lucas muestra cómo puede desarrollarse una de estas oportunidades. Después de estudiar Derecho y realizar el máster, comenzó realizando prácticas en el despacho Navas y Bascones. Cuando terminó ese periodo, la empresa le ofreció continuar después de un año a trabajando a través del Plan Primera Oportunidad.
«Después del año ya me dijeron que si me quería quedar ya fuera de lo que es el programa, ya que finalizaba, y allí sigo», cuenta Lourdes.
Actualmente continúa trabajando en el despacho y asegura estar «muy contenta» de poder dedicarse profesionalmente a aquello que ha estudiado.
Su experiencia encaja además con uno de los datos que destaca la Diputación. Según Francisco Salado, alrededor del 50% de los participantes continúa posteriormente en la empresa, una cifra que algunos años llega al 60%.
Una oportunidad también para las empresas
Desde el punto de vista empresarial, Bascones destaca que el programa permite disponer de un periodo de tiempo suficiente para comprobar si existe encaje entre el trabajador y la empresa.
«Un año es tiempo suficiente para que tú sepas si ella quiere estar con nosotros y si nosotros queremos estar con ella. Es más fácil con esta ayuda», explica.
En su despacho, además, la incorporación de jóvenes ha tenido otro efecto que al principio no esperaban: la mejora de determinados procesos relacionados con la digitalización. «Las dos que hemos contratado son gente joven, manejan mucho mejor que nosotros estos nativos digitales y nos están ayudando mucho en modernizar la empresa. Estamos muy contentos, la verdad».
Bascones considera que el programa puede ser una herramienta útil para empresas que tienen dudas a la hora de asumir el coste de una nueva contratación. «Se lo he comentado a varios amigos míos que no quieren contratar a alguien por el coste que supone y he dicho: mira, no quieres contratarlo porque no quieres, porque aquí tienes un año que te devuelven el 70% y luego, si por lo que sea no funciona, pues tienen un año y ya está», insiste.
¿Cuándo se puede solicitar?
El plazo de presentación de solicitudes está abierto del 29 de septiembre al 28 de diciembre de 2026, ambos inclusive, y en todo caso hasta que se agote el presupuesto disponible.
La convocatoria establece un procedimiento de concurrencia no competitiva y por orden de presentación de las solicitudes. Es decir, las solicitudes se van atendiendo conforme se presentan, siempre que cumplan los requisitos y mientras exista presupuesto.
Antes de presentar la solicitud, las empresas y entidades beneficiarias deben gestionar la documentación con la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), que actúa como entidad colaboradora de la Diputación para la difusión, gestión y ejecución del programa. Esta entidad debe emitir un informe de presentación de la documentación.
Para Luis Grau, el valor de esta iniciativa está precisamente en abrir una puerta a quienes todavía no han podido conseguir esa primera experiencia profesional. «Van a conseguir su certificado de práctica profesional y, segundo, van a estar un año trabajando en una empresa precisamente en aquello sobre lo que han estudiado», resume.
En el caso de Lourdes, ese primer paso terminó convirtiéndose en un puesto de trabajo que mantiene en la actualidad. Su historia representa uno de los objetivos del Programa Primera Oportunidad: facilitar que la titulación de un joven pueda convertirse en experiencia y que esa experiencia, en algunos casos, pueda abrir la puerta a una continuidad laboral.


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