A mitad del siglo pasado se realizaron los primeros vuelos completos con fotografía aérea orientada a la producción de cartografía topográfica en Andalucía. En concreto, en 1956 se hizo un trabajo de cooperación entre el Ejército del Aire de España y la Fuerza Aérea de EEUU que coloquialmente se conoce como vuelo americano. La transformación del mapa de lugares de Málaga desde aquel paseo de altura hasta ahora es enorme y no para.
La transformación de la región desde el vuelo americano de 1956 hasta la actualidad evidencia el espectacular crecimiento con el desarrollo urbano, los varios ‹boom› de vivienda hasta la actual crisis que viven varios estamentos de la sociedad y una economía pivotada en torno al turismo y en algunos casos a la especulación.
Las comparativas que ha hecho el fotógrafo Antonio Galealba de estos 70 años son impactantes. De pueblos pesqueros de pocos habitantes como Marbella, Benalmádena, Mijas o Estepona a la actual masificación y al avispero urbano de ciudades muy sólidas y construidas.
La metamorforsis de la Costa del Sol
La Costa del Sol, uno de los destinos turísticos capitales de España, ha experimentado una metamorfosis radical en las últimas siete décadas. Desde los primeros vuelos americanos que sobrevolaron la provincia de Málaga en 1956 hasta la urbanización masiva que ha transformado su paisaje, la región ha sacrificado su territorio en nombre del progreso y la modernización.
Sin embargo, a pesar de este crecimiento desmesurado, las promesas de solucionar los problemas habitacionales y mejorar la calidad de vida de sus habitantes no se han cumplido.
Según Antonio Galealba, fotógrafo y experto en cambios territoriales, el cambio es «radical». En la Costa del Sol, es evidente que no solo se ha producido un crecimiento demográfico, sino una «depredación total y absoluta del territorio». Él mismo asegura que la masificación turística ha dejado a la región sin paisaje.
Galealba, que posee una perspectiva única debido a su formación en gestión forestal y su pasión por la fotografía y el análisis territorial, ha comparado imágenes aéreas desde 1956 hasta la actualidad para demostrar cómo la Costa del Sol ha cambiado con el tiempo.
Una provincia que ha crecido más del doble en estos 70 años
En las últimas siete décadas, la población de la provincia de Málaga ha crecido de 750.000 a 1,8 millones habitantes, más del doble. De la mano de este aumento poblacional, la construcción de viviendas se ha disparado, pasando de 225.000 a 1.000.000 de viviendas.
A pesar de esta vertiginosa expansión, la provincia sigue enfrentando una crisis de vivienda. La pregunta que surge es inevitable: ¿por qué, si hemos construido casi el doble de viviendas que el aumento de la población, seguimos sin solución habitacional?
«El problema es que no se está construyendo para la gente que realmente lo necesita», declara el fotógrafo. La mayor parte de estas viviendas se destinan a la especulación y al turismo, lo que ha creado un desequilibrio, que él cataloga como «brutal». En Málaga, hay 152.000 viviendas vacías en Málaga, muchas de ellas en zonas urbanas y turísticas como Marbella, donde un 20% de las viviendas están vacías.
Hay más de 150.000 viviendas deshabitadas
El rápido crecimiento no ha sido acompañado por una mejora en las condiciones de vida de los residentes. Según los datos más recientes, en 2026, la renta per cápita de la Costa del Sol se situará entre los 18.000 y 24.000 euros, mientras que la media nacional es de 25.000 a 27.000 euros. Este desajuste revela que, aunque la región ha experimentado un auge económico, los beneficios no se traducen en bienestar para la mayoría de sus habitantes.
«En muchos casos, la gente no puede acceder ni siquiera a un alquiler asequible. Tenemos un déficit de vivienda de 49.000 casas según CaixaBank, pero por otro lado, tenemos más de 150.000 viviendas vacías», señala Galealba. A pesar de la abundancia de viviendas, la especulación inmobiliaria y la falta de regulación están dejando a los malagueños sin acceso a la vivienda, una situación que se agrava con el crecimiento turístico que ha invadido las zonas costeras.
La edificación turística ha destruido los paisajes naturales
La masificación turística ha sido una de las principales responsables de este cambio en el territorio, un fenómeno que ha afectado tanto a la Costa del Sol como a otras áreas costeras de España, como la Costa Blanca. Galealba destaca que estos cambios han provocado una destrucción de la identidad del lugar. Este proceso ha dejado a los residentes sin un paisaje natural al que recurrir que afecta a la calidad de vida.
El aumento masivo de turistas ha elevado la demanda de infraestructuras, pero también ha erosionado el carácter local de las comunidades. «Aquí, por ejemplo, en la Costa Blanca, tenemos el tramo de costa menos urbanizado de toda la Comunidad Valenciana, lo cual medioambientalmente es positivo», explica Galdealba.
La gran pregunta que se plantea es si realmente ha valido la pena sacrificar el paisaje y los recursos naturales en nombre del progreso. A pesar de las cifras impresionantes de crecimiento y la proliferación de viviendas, el bienestar de los malagueños no ha mejorado como se esperaba. «Es que tenemos decenas de miles de viviendas vacías y aún así se sigue insistiendo en construir más, como si no hubiera suficiente. La especulación inmobiliaria está detrás de todo esto», concluye Galealba.
Los datos oficiales indican que la provincia de Málaga tiene una gran cantidad de viviendas vacías que, en lugar de ser utilizadas para satisfacer las necesidades de los residentes, se mantienen vacías a la espera de un aumento de precios o simplemente como activos de inversión. Este fenómeno plantea la pregunta de si realmente se necesita más construcción, o si la clave está en aprovechar lo que ya existe y garantizar que esas viviendas estén disponibles buscando un modelo algo más sostenible.



Síguenos en redes
