El Parque Empresarial Guadalhorce, el segundo más grande de Andalucía, lleva décadas viviendo con resignación la falta de soluciones respecto a su demanda de mejoras logísticas y de accesibilidad. Sin embargo, su reivindicación ahora es un grito de auxilio con la inminente transformación que vivirá el entorno.
Fundamentalmente, en el segundo trimestre de 2027 el desembarco de Costco y la ampliación del Parque Comercial Málaga Nostrum tensionarán mucho más esos problemas sin resolver. Uno de los grandes embudos de la ciudad afronta un momento clave. La cadena de supermercados estadounidense prevé abrir sus puertas entre marzo y mayo.
Su desembarco, en curso desde hace meses, supone una ocupación de casi 14.000 metros cuadrados. En cuanto al parque comercial, actualizará su expansión en 3.700 para dar cabida a sus nuevos cines premium (previstos para junio), una gasolinera, un Mercadona y otras actuaciones menores que actualizarán su extensión.
Todo ello junto a una zona industrial y comercial en la que a diario se sufre una alta congestión de tráfico, con accesos muy limitados y pocas salidas, la convivencia de vehículos pesados y falta de alternativas desde el servicio público de transportes. La carretera de la Azucarera-Intelhorce, la Avenida Ortega y Gasset, la Autovía del Guadalhorce o la A-7054 configuran una ratonera difícil de soportar para los trabajadores y comerciantes del polígono.
Desde APOMA, la Asociación de Polígonos y Parques Industriales y Comerciales de Málaga, se preparan para los venideros cambios con incertidumbre y «sin que las principales soluciones estructurales estén todavía ejecutadas». Asimismo, reclaman, en una doble escala, medidas ejecutivas antes de que los nuevos escenarios comerciales comiencen a operar: un plan de movilidad estructural y actuaciones provisionales que generen «soluciones efectivas» a la espera de la transformación definitiva.
Desde APOMA se preparan para los cambios con incertidumbre y «sin que las principales soluciones estructurales estén todavía ejecutadas»
Son muchas las veces que han tocado a la puerta de las instituciones, si bien siguen sin la respuesta esperada. Hasta el momento, solo existe un estudio municipal de movilidad que el Ayuntamiento de Málaga licitó en julio de 2026, si bien concluyó sin ofertas y sigue pendiente de adjudicación.
Desde el parque empresarial se posicionan a favor del «crecimiento económico, comercial y residencial del oeste de Málaga». Lejos de cuestionar una revolución como la que traerá Costco, su demanda reside en «anticiparse a sus efectos sobre una red viaria que ya presenta dificultades y que ese crecimiento vaya acompañado de infraestructuras». La cuestión trasciende al Guadalhorce.
La red próxima, con Santa Bárbara, Santa Teresa, Azucarera o la zona aeroportuaria, supone una sobreexplotación de la red de accesos. Sin un plan de acción definido antes de la apertura de la gran superficie norteamericana, la entidad que preside Sergio Cuberos teme que afrontar la situación tarde derive en un colapso de grandes consecuencias.

Tráfico demasiado denso
Los usuarios del Parque Empresarial Guadalhorce lidian a diario con un cuello de botella en los accesos. Son tres las franjas en las que se concentra el mayor tráfico. En cuanto a las entradas, las horas críticas van entre las 7.30 y las 9.30 horas; respecto a salidas, sobre las 14.00 el nodo de congestión es bastante alto, así como en los tramos vespertinos de 17.30 a 19.00.
Además, se trata de una zona en la que proliferan vehículos pesados que ralentizan el tráfico en glorietas o vías de uno o dos carriles, al tiempo que los usuarios de reparto o comerciantes que proliferan por el parque buscan una agilidad que choca frontalmente con dicha realidad. Retenciones, demoras en sus desplazamientos y una conducción enfadada componen la realidad que tienen que afrontar los trabajadores del Guadalhorce en los embudos que se forman. Y aunque en Málaga no son muchos los días de lluvia, esta problemática se eleva exponencialmente con un trazador urbano poco apto para drenar el agua.
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