La Policía Nacional ha desarticulado dos grupos criminales dedicados al tráfico de estupefacientes en el centro de Málaga. Las labores de vigilancia y seguimiento han permitido identificar y detener a nueve integrantes de ambas organizaciones, dedicadas a la venta de drogas en diferentes lugares.
A los arrestados se les atribuyen presuntos delitos contra la salud pública, pertenencia a grupo criminal y tenencia de armas. Durante las actuaciones, los agentes han intervenido distintas sustancias estupefacientes, entre ellas cocaína, hachís y marihuana, además de una pistola y más de 3.000 euros.
‹Operación Goku›: contra un punto de venta muy activo
La primera de las operaciones, denominada ‹Goku›, ha permitido desmantelar un activo punto de venta de drogas del que los investigadores tuvieron conocimiento a raíz de las numerosas quejas vecinales. Los residentes alertaban del constante tránsito de personas en el edificio donde presuntamente se desarrollaba la actividad delictiva.
Los investigados adoptaban numerosas medidas de seguridad durante sus desplazamientos, que realizaban para llevar a cabo pequeñas transacciones de droga. A principios de este mes, una vez identificado el gruoi criminal, los agentes llevaron a cabo una entrada y registro en el domicilio del principal investigado.
Operación Flautista en Las Lagunillas
Por otro lado, el pasado mes de septiembre se inició la ‹operación Flautista›, desarrollada también por agentes de la Comisaría de Distrito Centro. Las labores de vigilancia permitieron esclarecer el funcionamiento de una organización criminal que operaba en la zona de Las Lagunillas y que había generado una gran sensación de inseguridad entre los vecinos. Los agentes detuvieron a los investigados ‹in fraganti› cuando, presuntamente, culminaban una transacción de estupefacientes. El operativo se llevó a cabo el pasado 15 de octubre.
Tras analizar en detalle los roles y los patrones de actuación de sus integrantes, los investigadores lograron identificar a todos los implicados y determinar las funciones que desempeñaba cada uno. La organización actuaba de forma coordinada, mientras uno de sus miembros captaba clientes, otro se encargaba de vender la droga y un tercero cobraba las dosis. Además, contaban con otros individuos en los alrededores que realizaban labores de contravigilancia e incluso de seguridad.
Este punto de venta de droga estaba activo las 24 horas del día y disponía de un espacio conocido entre sus clientes como ‹el fumadero›, donde podían consumir las sustancias adquiridas sin necesidad de abandonar el lugar.
Síguenos en redes





