La Guardia Civil investiga a seis conductores por delitos contra la seguridad vial tras detectarlos circulando muy por encima de los límites permitidos en distintas carreteras de la provincia de Málaga. El caso más llamativo es el de un conductor que fue captado a 218 km/h en una vía limitada a 120 km/h, casi 100 kilómetros por encima de la velocidad máxima autorizada.
Los controles se han llevado a cabo durante las últimas semanas por agentes del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Málaga, dentro de las actuaciones de vigilancia para prevenir accidentes. En total, cuatro de los conductores investigados viajaban en turismos y dos lo hacían en motocicletas. Las infracciones fueron detectadas mediante el cinemómetro instalado en un vehículo oficial en distintos puntos de control de la provincia.
Además del conductor que circulaba a 218 km/h, los agentes detectaron a otros tres vehículos que alcanzaban los 173, 172 y 169 km/h en una carretera donde el límite estaba fijado en 80 km/h. En otro de los controles, dos conductores fueron sorprendidos a 175 y 165 km/h en un tramo limitado a 70 km/h. A estos casos se suma el de un vehículo que circulaba a 154 km/h en una vía donde la velocidad máxima permitida era de 50 km/h.
Penas de prisión y retirada del carné
Los seis conductores están siendo investigados por la supuesta comisión de delitos contra la seguridad vial por exceso de velocidad. Este tipo de infracciones puede tener consecuencias penales cuando se superan los límites establecidos en el Código Penal, como ocurre en los casos detectados por los agentes durante estos controles.
Las penas previstas para estos delitos incluyen prisión de tres a seis meses, multas de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días. Además, una condena puede conllevar la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante un periodo superior a un año y de hasta cuatro años.
La Guardia Civil mantiene este tipo de controles en las carreteras malagueñas con el objetivo de detectar conductas que ponen en peligro la seguridad de los usuarios. Circular a velocidades tan elevadas reduce el margen de reacción ante cualquier imprevisto y puede agravar las consecuencias de un accidente, tanto para los propios conductores como para el resto de personas que circulan por la vía.
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