La celebración del ascenso a Primera del Málaga tuvo de todo. Un cañón de titulares y momentos para el recuerdo, pero que tampoco estuvo exento de actualidad informativa. Aunque hace casi un año que el alcalde anunció que la ciudad renunciaba a albergar el Mundial por la imposibilidad de ampliar la capacidad del estadio de La Rosaleda a tiempo, cientos de aficionados le recordaron al regidor que siguen esperando un recinto mejor, más moderno y con más capacidad.
Cuando el alcalde Francisco de la Torre tomó el micrófono antes de que los jugadores pudieran hablar, la multitud que abarrotaba el entorno rompió en una sonora pitada. Acto seguido, miles de voces cantaron al unísono: «¿Dónde está el estadio, el estadio dónde está?». El mensaje era inequívoco: la afición no olvida que la ciudad sigue sin un acuerdo concreto para renovar La Rosaleda.
De la Torre respondió
El alcalde intentó calmar los ánimos con pocas palabras. «Está, está», respondió ante los silbidos. «Ahora tenemos La Rosaleda y luego tendremos lo que haya que tener, el mejor estadio, para el mejor equipo, que es el Málaga Club de Fútbol». Antes de esa réplica, apenas había tenido tiempo de agradecer la presencia de la afición y de calificarla como «el jugador número 12».
No es la primera vez que De la Torre recibe esta reacción del malaguismo. El pasado agosto, en el Trofeo Costa del Sol, ya se escucharon pitadas en su contra. El origen del malestar está en la renuncia de Málaga a ser sede del Mundial de 2030, una decisión que contó con el respaldo de las tres instituciones propietarias de La Rosaleda: el Ayuntamiento, la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga.
El alcalde fue la cara visible de ese adiós. Su argumento entonces fue que los plazos de la obra del estadio no garantizaban que estuviera listo a tiempo, y que el Mundial «añade poco» a una ciudad con la proyección internacional de Málaga. «No es un fracaso», llegó a decir. Sin embargo, la afición no terminó de asumir esa justificación.
La promesa del nuevo estadio
La nueva Rosaleda lleva años sobre la mesa. El compromiso apareció antes de las elecciones municipales de 2023 y formó parte del programa electoral de De la Torre. Sin embargo, el proceso ha avanzado con lentitud. Se encargó un estudio para buscar financiación privada que complementara la pública, pero los resultados no satisficieron las expectativas.
Además, las obras toparon con un obstáculo técnico: la rotonda del entorno del Ciudad del Atletismo, instalación prevista como sede provisional del Málaga durante las obras del estadio, quedó descartada al no poder ampliarse por las restricciones de la Demarcación de Carreteras.
Tras la renuncia al Mundial, el alcalde encargó un segundo estudio, ya concluido, que analiza distintas ubicaciones para un estadio nuevo o la posibilidad de reformar el actual. De la Torre ya ha expresado su preferencia por remodelar La Rosaleda, aunque reconoce que «todos tienen sus pros y sus contras». La decisión, según ha indicado, se tomará «en los próximos días». La portavoz del PP en el Ayuntamiento, Elisa Pérez de Siles afirmó que ya conocen las conclusiones del último estudio, pero que no quería anunciarlo hasta que se acabase el playoff de ascenso del Málaga para no condicionar.



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