El incendio en el hotel Ibis de Málaga, que durante más de tres semanas ha mantenido en vilo al Centro, tendrá el desenlace más lógico: el edificio será demolido. Esta decisión llega después de que los técnicos constataran los graves daños estructurales provocados por un fuego que, desde el mismo 25 de mayo, presentó unas condiciones especialmente complejas para su extinción.
Todo comenzó el pasado lunes de mayo de madrugada, cuando se declaró un incendio en ‹Le Grand Café›, el establecimiento situado en la primera planta. En cuestión de minutos, estas llamas se propagaron por el edificio y obligaron a desplegar un amplio operativo de emergencias en pleno corazón de la ciudad. Por suerte, la evacuación de los huéspedes fue rápida y no se lamentaron heridos graves.
Pasada la madrugada, los bomberos consiguieron controlar parcialmente el incendio e incluso acceder a las primeras plantas del inmueble. Sin embargo, cuando parecía que la situación estaba encauzada, incluso dándose por extinguido, el fuego volvió a cobrar fuerza. Apenas 20 horas después del inicio del siniestro, las llamas reaparecieron en las plantas superiores saliendo con fuerza por las ventanas, evidenciando que el incendio estaba lejos de ser extinguido.
La estructura del edificio, el gran ‹enemigo›
La principal dificultad con la que se encontraban los bomberos estaba en la propia estructura del edificio. Los equipos de emergencia comprobaron que el inmueble contaba con una estructura metálica y forjados de madera, una combinación que favoreció la propagación del fuego y complicó enormemente las labores de intervención. Además, el suelo de las plantas superiores había cedido, impidiendo a estos poder acceder al foco del incendio desde el interior con las garantías de seguridad necesarias.
Con este escenario, la estrategia tuvo que centrarse solo desde el exterior. Los efectivos podían enfriar y contener las llamas con la ayuda de las autoescalas, pero no acceder directamente a los puntos donde el fuego seguía activo. Esta circunstancia explica por qué el incendio ha permanecido durante más de 23 días sin llegar a extinguirse completamente.
Tras semanas de trabajo y un seguimiento continuo, la conclusión de los técnicos ha sido meridiana: el edificio ha sufrido daños irreversibles y deberá ser derribado, algo que ya deslizaban los expertos en la materia tras las primeras horas del suceso.
Un solar cotizado en el corazón de Málaga
La demolición abre ahora una nueva incógnita en pleno Centro de Málaga. El solar ocupa una ubicación estratégica, a pocos pasos de Calle Larios y junto al río Guadalmedina, que verá una gran transformación en los próximos años. Por lo tanto, tiene gran valor inmobiliario, por lo que la atención se centra ya en el futuro de una de las parcelas más codiciadas de la ciudad. Mientras se concretan los próximos pasos, el derribo pondrá fin a uno de los incendios más complejos y prolongados que se recuerdan en la capital malagueña en los últimos años.



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