¿Cuál es el mejor albañil de España? Este domingo se ha celebrado en Málaga la 59ª edición del Concurso Nacional de Albañilería ‹Peña El Palustre›- Certamen Manuel Peláez Santiago.
Javier Vargas –oficial– y Manuel Fuentes –ayudante–, albañiles de Maqueda –Málaga–, se han impuesto en el concurso, celebrado en el barrio malagueño de El Palo. Para la pareja supone su tercera victoria en el concurso. Asimismo, el segundo y el tercer puesto han obtenido premios de 2.500 y 1.500 euros.
«La Champions League de la albañilería»
Hasta 28 cuadrillas procedentes de distintos puntos del país se han dado cita en este certamen impulsado por la Peña El Palustre, que cuenta con el respaldo del Ayuntamiento y la Diputación de Málaga, además de otros patrocinadores. Entre los profesionales del gremio, la cita es conocida como «la Champions League de la albañilería».
«Después de toda la mañana preparando cosas y trabajando con la calor, al ganar se queda uno muy contento», ha analizado el oficial de la cuadrilla ganadora, Javier Vargas: «La clave de la figura de este año ha estado en el replanteo. Cada año es de una manera, pero este la verdad es que se nos ha dado bastante bien».
Un alto nivel de complejidad
Los participantes conocieron los planos de la pieza a levantar nada más arrancar la jornada, un diseño que les ha obligado a plantar cara a la gravedad con ladrillo y cemento. Para repartir las puntuaciones, el jurado ha valorado el acabado, el llagueado y la limpieza del trabajo; la precisión del replanteo tanto en planta como en alzado; y, ante una eventual igualdad de puntos, el tiempo empleado en terminar.
«Es un tablero con doble curvatura apoyado sobre tres soportes al mismo nivel, de manera que uno de los vértices queda libre en voladizo haciendo un desplome. Es una figura que combina equilibrio y un replanteo de cierta exigencia», ha explicado el presidente del jurado y diseñador de la pieza, Demófilo Peláez Postigo.
Una tradición
Para muchas familias de la zona, el certamen se ha convertido en una costumbre. «Nosotros solemos bajar a verlo con la familia y los perrillos todos los años», afirma uno de los asistentes del certamen, a lo que el padre añade: «Hemos llegado a primera hora, cuando estaban haciendo los replanteos, ahora viene la mejor parte, cuando se empiezan a caer las cosas, es ciertamente apasionante».
Otro año en el que este certamen reúne a profesionales y aficionados en torno a un oficio que, como señalan los propios maestros, se está perdiendo y a penas tiene relevo generacional. A pesar de ello, sigue habiendo personas que descubren su pasión entre el cemento y la arena.
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