En los últimos días, varios árboles en Málaga han sufrido desprendimientos de ramas, situción que ha alertado a los vecinos y vecinas de las barriadas afectadas. Estas caídas no tienen, como tal, un motivo único que genere estas situaciones. Asimismo, sí hay una serie de aspectos que explican estos sucesos. Entre ellos se encuentran, según explica Enrique Salvo Tierra, profesor de botánica y director de la cátedra de medio ambiente, la expansión de las raíces, su relación y encajonamiento en el urbanismo y el cambio climático.
En la barriada de La Paz se despendrió una rama de gran tamaño de un ficus. Por su parte, unos días antes, sucedió parecido con un eucalipto en Miraflores de los Ángeles. Estos son árboles que se están viendo especialmente afectado por las «roturas de ramas en verano», un fenómeno que sostiene que, tras una primavera lluviosa, el árbol coge mayor «esplendor» y esto, sumado a altas temperaturas o rachas de viento, provoca las caídas.
Raíces y urbanismo
Estos árboles que antes mencionábamos, el ficus y el eucalipto, tienen unas raíces que necesitan expandirse. Lo que sucede en Málaga es que estas, al intentar abrise paso bajo tierra, se dan de bruces con las construcciones urbanísticas, que impiden el normal desarrollo de las ramas. Es decir, se encuentran «encajonadas». Para explicar este suceso, Enrique Salvo Tierra paraleliza la situación con usar zapatos «cuatro números menos» en los humanos.
Las raíces no son una estructura que «no sirven para nada». Estas sostienen todo el árbol y todos los beneficios que estos traen. Al mismo tiempo, el urbanismo genera, según indica el experto, que en las ciudades «no quede ni un hilito por el cual pueda entrar agua y oxígeno para el correcto desarrollo de los árboles», y esto ha generado un crecimiento anómalo en algunos árboles, que, a su vez, provoca estas caídas.
Cambio climático
El cambio climático no escapa a estos sucesos. El ascenso de las temperaturas no afecta solo a los humanos, también a los árboles, con los que se junta el desarrollo urbanístico de las ciudades que, al mismo tiempo, deja a nuestras calles con ausencia de árboles.
Pese a las caídas de las ramas de los árboles, estos no son los culpables, más bien son víctimas de una concatenación de aspectos. La solución no radica en medidas «arboricidas». Según indica Enrique Salvo Tierra, la solución a corto plazo es mantener controles a los más de 100.000 árboles urbanos que conforman Málaga.
Aunque el número sea grande, el experto sostiene que, con las tecnologías actuales, es posible realizar este seguimiento. Por otro lado, indica que, pese al susto que haya podido generar en las personas afectadas, estos hechos no constituyen un riesgo grave para la población, aunque los casos, eso sí, sean cada vez más frecuentes.
Modelo de ciudad
La importancia de los árboles en las ciudades es primordial. Dan sombra en los meses de verano, que cada vez son más calurosos, cobijan a la fauna y depuran los aires contaminados. Enrique Salvo Tierra señala el modelo de ciudad 3-30-300. Este indica que cada persona debe poder ver tres árboles desde su ventana, tener una cobertura de sombra del 30% en su barrio y vivir a menos de 300 metros de un parque.
En paralelo, algunos vecinos y vecinas de la barriada de La Paz, donde en los últimos días se desprendió una rama de gran tamaño de un ficus, reclaman que se pode y se corte las ramas de este árbol, ya que «podría haber sucedido alguna desgracia».
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