La dana Adam ha puesto contra las cuerdas uno de los accesos a Casabermeja. Las lluvias han provocado nuevos desprendimientos de piedras y otros materiales sobre la calzada, hasta el punto de comprometer la circulación por una vía que conecta la salida del municipio hacia la A-45 con la dirección a Villanueva de la Concepción.
Mientras el temporal deja al descubierto el deterioro de la infraestructura, las administraciones siguen sin ponerse de acuerdo sobre quién debe repararla. El Ayuntamiento asegura que el Ministerio de Transportes, pese a haber construido el enlace y ejecutado obras en él, se desentiende ahora de su mantenimiento.
El alcalde, Pedro Hernández, sitúa el origen del problema mucho antes de este último episodio de lluvias: «La infraestructura se construyó alrededor del año 2000 y ha necesitado intervenciones de cierta envergadura debido a la inestabilidad del terreno. En la parte superior se encuentra un colegio y los problemas de desplazamiento del suelo obligaron a instalar pilotes y levantar un muro de contención». Una actuación que, según el regidor, evidencia la complejidad técnica de una obra que difícilmente puede asumir un municipio con los recursos de Casabermeja.
Actuaciones pasadas
De hecho, el Ministerio de Transportes ya intervino en 2020 para corregir problemas relacionados con filtraciones de agua, como así lo indica el regidor. Sin embargo, el deterioro ha continuado y la dana del año pasado dejó los primeros desprendimientos de material sobre la carretera. La situación se ha repetido ahora, con nuevas filtraciones y piedras que terminan invadiendo la calzada. El problema, por tanto, no es solo el estado de la vía, sino el riesgo que supone para quienes circulan por ella. «Puede causar algún problema de seguridad a los vecinos y a los coches», advierte.
El Ayuntamiento sostiene que lleva meses reclamando una solución. Tras los primeros incidentes del año pasado, el Consistorio contactó con el Ministerio y mantuvo reuniones en febrero y marzo, además de posteriores conversaciones telefónicas para insistir en la necesidad de reparar el muro. La sorpresa llegó el pasado 15 de septiembre, cuando recibió una comunicación en la que Transportes defendía que la titularidad de la carretera correspondía al municipio. Una interpretación que el alcalde rechaza, al menos mientras no exista un documento formal que acredite la cesión de la infraestructura.
«Nos ha sorprendido el comunicado de que esas instalaciones son del Ayuntamiento, cuando nunca hemos tenido recepción de esta infraestructura», explica. Según su versión, el Consistorio nunca ha asumido oficialmente la carretera ni ha realizado trabajos de mantenimiento en ella. Además, recuerda que el propio Ministerio ha seguido interviniendo en la zona a lo largo de los años, incluida la, anteriormente mencionada, actuación de 2020. El conflicto administrativo deja así una paradoja: una vía construida y reparada por Transportes que ahora el departamento considera responsabilidad municipal.
La sorpresa llegó el pasado 15 de septiembre, cuando el alcalde recibió una comunicación en la que el Ministerio de Transportes defendía que la titularidad de la carretera correspondía al municipio
La disputa no es únicamente una cuestión de quién figura como titular, sino también de quién debe pagar una reparación que podría resultar muy costosa. Hernández no descarta que el Ayuntamiento pueda asumir en el futuro determinadas labores de mantenimiento, pero establece una condición: que la cesión se formalice y aclare qué administración tendrá que responder ante posibles daños estructurales. Los pilotes y el muro de contención no son elementos menores, y una intervención de gran calado podría comprometer los presupuestos municipales durante uno o incluso dos ejercicios.
La cesión tendría que darse «en perfecto estado»
«Cuando se cede algo, tiene que estar en perfecto estado a la entrega», defiende el señor Hernández. Su planteamiento es que, antes de que el Consistorio recepcionara la carretera, el Ministerio debería acometer las obras necesarias para dejarla en condiciones adecuadas. Lo que Hernández no considera asumible es heredar una infraestructura deteriorada sin garantías sobre el coste de las reparaciones que puedan surgir.
Mientras se resuelve el pulso entre administraciones, los vecinos necesitan una respuesta inmediata: «Hemos solicitado informes a la Policía Local y al arquitecto municipal para proceder a limpiar la calzada y recuperar unas condiciones de circulación seguras». Aunque considera que esa actuación no corresponde al Consistorio, está dispuesto a realizarla para evitar que los desprendimientos sigan poniendo en peligro a los conductores. El objetivo más urgente, insiste, es devolver la vía a su uso normal sin esperar a que se resuelva el expediente sobre su titularidad.
Pan para hoy
La medida, sin embargo, no despeja la incertidumbre. «La limpieza de la carretera no resolverá el origen del problema. Cuando vuelvan las lluvias, el material podría desprenderse de nuevo. Durante la dana del año pasado, la empresa encargada del mantenimiento llegó a comenzar los trabajos en la zona, pero los interrumpió después de recibir instrucciones de que la vía pertenecía al Ayuntamiento», agrega.
Durante la dana del año pasado, la empresa encargada del mantenimiento llegó a comenzar los trabajos en la zona, pero los interrumpió después de recibir instrucciones de que la vía pertenecía al Ayuntamiento
A esa contradicción se suma otro elemento que el alcalde considera significativo: el Ministerio habría limitado anteriormente determinadas actuaciones municipales en el entorno de la carretera. Hernández recuerda que se impidió al Consistorio intervenir en la zona para colocar arbolado, mientras que Transportes ha seguido ejecutando obras en la infraestructura. Son circunstancias que, a su juicio, hacen todavía más difícil entender que ahora se atribuya al municipio una responsabilidad que nunca ha asumido formalmente.
Por el momento, no hay una fecha para la reparación definitiva ni un acuerdo que permita anticipar qué administración pagará las obras. Casabermeja queda así pendiente de una solución que va más allá de retirar las piedras de la calzada: se trata de corregir los desperfectos del muro, frenar los desprendimientos y evitar que cada nuevo episodio de lluvias vuelva a comprometer el acceso.
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