La Imprenta Sur, el taller malagueño ligado al nacimiento de la Generación del 27, ya tiene nueva casa. La Diputación de Málaga terminó este viernes de trasladar su maquinaria al Palacio de Valdeflores, un edificio del siglo XVIII situado en la calle Carretería que acoge el Centro Cultural Generación del 27.
Hasta ahora, la imprenta ocupaba un espacio en el MVA, en la calle Ollerías, donde se instaló en 2005. La mudanza se ha preparado durante varios días y culminó este viernes por la mañana con el transporte de las máquinas.
La primera máquina en llegar a Valdeflores fue la Minerva Monopol Doble Folio, a las 11.15 horas. No es una pieza cualquiera: en ella se empezó a imprimir la revista Litoral en noviembre de 1926, justo hace cien años. Tras ella llegaron la guillotina y las demás Minervas del taller.
El cambio de sede no supone el cierre de la actividad. La imprenta seguirá funcionando como taller artesanal dedicado a editar poesía, bajo la dirección del maestro impresor Pepe Andrade.
Visible desde la calle
La principal novedad está en cómo se podrá contemplar. Una vez que el taller esté completamente acondicionado, algo previsto para las próximas fechas, los vecinos y turistas podrán observar su funcionamiento desde el exterior, a través de las ventanas del palacio.
El presidente de la Diputación, Francisco Salado, describió el traslado como un hecho histórico y aseguró que la imprenta se convertirá en «un museo vivo». Según explicó durante su visita al edificio, el objetivo es mostrar al público que el taller malagueño estuvo en el origen de la actividad creativa del 27. El también alcalde de Rincón de la Victoria añadió que el Centro Cultural Generación del 27 tendrá su sede permanente en Valdeflores y que la institución aspira a que sea «un espacio de referencia» durante la conmemoración del centenario de este grupo de escritores.

El valor histórico del taller
Para entender el valor de la Imprenta Sur hay que remontarse a 1925, cuando la fundaron los poetas malagueños Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Su etapa más destacada se extiende hasta 1929.
En esos años salió de sus máquinas la revista ‹Litoral›, cuyos nueve primeros números se imprimieron allí. En sus páginas colaboraron muchos de los autores que después formarían la Generación del 27, además de figuras de otras disciplinas como Pablo Picasso, Salvador Dalí o Manuel de Falla.
El taller funcionó primero en la calle Tomás Heredia y, unos meses después, en la calle San Lorenzo. Se convirtió en un punto de encuentro para artistas de distintos ámbitos que irrumpieron en la cultura española de los años veinte. También editó algunos de los primeros libros de Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre y Josefina de la Torre, así como obras de los autores malagueños del grupo: Prados, Altolaguirre, José María Hinojosa y José Moreno Villa.
Dardo y los Andrade
Después de la Guerra Civil, la imprenta pasó a llamarse ‹Dardo› y recuperó la edición de poesía. Durante varias décadas publicó revistas, colecciones y libros relevantes de la mano de editores e impresores como Bernabé Fernández-Canivell, Rafael León, Ángel Caffarena, Rafael Inglada, José Infante, Salvador López Becerra y José Andrade.
La familia Andrade mantiene un vínculo con el taller desde hace cuatro generaciones. Hoy esa relación continúa a través del hijo homónimo de José Andrade y actual responsable de las máquinas.
La Diputación de Málaga compró la imprenta en 2001. Con más de un siglo de historia, está considerada uno de los lugares clave de la literatura española del siglo XX y un ejemplo singular del patrimonio impresor del país.



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