Durante décadas, por el número 33 de calle Compañía han pasado guitarras, baquetas y partituras, pero también algunos de los nombres propios de la música malagueña. Ahora, Málaga Musical se prepara para echar el cierre. No por falta de ganas de continuar, sino porque, después de 47 años, la historia de este negocio familiar se ha topado con una puerta que ya no puede abrir: la de su propio local.
«Los dueños nos han invitado a irnos». María Blanco, dueña de la tienda e hija de su fundador, Pedro Blanco, lo cuenta con la resignación de quien ha agotado las alternativas. La tienda, situada en el mencionado número de la mencionada calle del centro histórico, cerrará definitivamente el próximo 31 de diciembre. La propiedad les ha pedido que abandonen el inmueble y la familia no ha encontrado una salida viable: «Comprar otro espacio resulta inalcanzable y los alquileres tampoco permiten mantener el negocio. Se termina nuestra historia y ya está».
Un punto y final inesperado
El desenlace, además, no era el que tenían previsto. María pensaba retirarse, pero la intención era que sus empleados continuaran al frente de Málaga Musical. «Nosotros íbamos a seguir», insiste. Se barajaron otras posibilidades, desde encontrar una nueva ubicación hasta mantener la actividad por internet. Ninguna ha terminado de encajar.
La noticia ha dejado un reguero de tristeza entre quienes han convertido esta tienda en una parada habitual. Carlos Cantero, músico y cliente del establecimiento, lamenta que desaparezca uno de esos negocios especializados que todavía resisten en el centro: «Cada vez hay menos negocios tradicionales. Sobre todo, tiendas para músicos, que no hay muchas en la ciudad». La ubicación también era parte de su valor: en pleno corazón de Málaga y bien comunicada, permitía acercarse tanto a quienes viven en la capital como a músicos llegados de otros municipios.
En los últimos días, el movimiento de clientes se ha multiplicado. Desde que comenzó la liquidación de existencias (tienen ahora mismo todo su stock con un 25% de descuento), María asegura que el establecimiento vive una auténtica avalancha. Hay quien aprovecha para comprar instrumentos o accesorios y quien entra, sencillamente, para despedirse y mostrar su cariño. «Esto ha sido un boom, una locura», reconoce. La respuesta de la gente habla del calado de este comercio, aunque también deja una paradoja: las muestras de afecto llegan cuando la continuidad del negocio ya no parece posible.
Paco de Lucía, Camarón o Tomatito pasaron por ella
Para entender lo que se pierde no basta con contar los años que lleva abierta. La historia de Málaga Musical está ligada a la de su fundador, Pedro Blanco Pulido, guitarrista y profesor de flamenco que dejó una huella propia en la escena musical. Su trayectoria le permitió relacionarse con figuras como Paco de Lucía y Camarón de la Isla, que visitaban la peña flamenca que impulsó durante su etapa en Alemania. Entre sus alumnos estuvo también Tomatito, con quien la familia ha mantenido el contacto a lo largo de los años.
«El legado que queda es imborrable», asegura María. Aquel recorrido no se quedó en los recuerdos familiares: entre los músicos que aprendieron de Pedro Blanco figuran guitarristas como José Luis Lastres, conocido como El Niño Chaparro, y José Juan Pantoja, que ha acompañado durante años a Pasión Vega. La tienda ha sido, así, mucho más que un comercio de instrumentos. También ha servido de punto de encuentro para generaciones de músicos y de testigo de una parte de la historia flamenca de Málaga.
Entre los alumnos de Pedro Blanco, fundador de la tienda, estuvo Tomatito, con quien la familia ha mantenido el contacto a lo largo de los años
Por sus puertas han pasado igualmente artistas de distintas generaciones. María menciona, entre sus clientes, a Antonio Banderas, Diana Navarro y Vanesa Martín. Esta última tiene, además, un vínculo especialmente cercano con el establecimiento: su hermano, Francisco Martín, trabaja allí desde hace unos veinte años y compagina el empleo con las giras de la cantante.
Tristeza compartida
Para Francisco Martín el cierre es una pérdida que trasciende lo profesional: «Es una pena total. Está cambiando mucho el centro, esto ya no es lo que era y se van de aquí los más grandes». También su hermana conoce ya la noticia y comparte la tristeza de la familia.
La desaparición de Málaga Musical vuelve a poner sobre la mesa la dificultad que afrontan los comercios tradicionales para mantenerse en el centro histórico. No significa que las tiendas especializadas hayan desaparecido de la capital, ni que todas atraviesen la misma situación, pero sí plantea qué ocurre cuando un negocio con décadas de trayectoria no encuentra una alternativa para seguir abierto en su ubicación habitual. En este caso, la accesibilidad del centro y su clientela fiel no han bastado para garantizar la continuidad.
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