Del cierre de Málaga Musical ya se ha escrito largo y tendido. Por no reinformar en exceso al lector, hablamos de una tienda histórica del centro de la capital que, tras 47 años, echará el cierre definitivo el 31 de diciembre.
Al frente de ese legado está María Blanco, hija de Pedro Blanco Pulido, el guitarrista y profesor que fundó el negocio. Su padre no solo levantó una tienda de instrumentos: cultivó una red de amistades y relaciones musicales que sobrevivió al paso del tiempo y a las fronteras. Durante su etapa en Alemania impulsó una peña flamenca que todavía existe y por la que pasaron artistas como Paco de Lucía y Camarón de la Isla cuando comenzaban a recorrer escenarios europeos. También mantuvo una estrecha relación con Chiquito de la Calzada y llegó a grabar un disco con Fosforito.
Trasiego de talento constante
Entre los alumnos que pasaron por sus manos hubo uno que acabaría convirtiéndose en una figura imprescindible de la guitarra flamenca: Tomatito. La relación no se perdió cuando Pedro Blanco falleció. «Cada vez que venía a Málaga, venía a ver a mi padre. Ya cuando mi padre falleció, a veces venía a verme a mí», recuerda María.
La huella de su fundador se prolongó en otros guitarristas malagueños, como José Luis Lastres, conocido como El Niño Chaparro, y José Juan Pantoja, que acompañó durante años a Pasión Vega. «Hay mucho legado, sobre todo de mi padre, que fue el fundador. Ese fue el que dejó aquí su huella», resume su hija. Un legado que no se mide únicamente en instrumentos vendidos, sino en las carreras que empezaron, las amistades que se mantuvieron y las generaciones de músicos que encontraron en la tienda un lugar de referencia.
Por Málaga Musical han pasado nombres tan conocidos como Vanesa Martín, María Peláe, Diana Navarro, Encarni Navarro y Antonio Banderas
El vínculo con la música malagueña tampoco se quedó en aquella generación. Por Málaga Musical han pasado nombres tan conocidos como Vanesa Martín, María Peláe, Diana Navarro, Encarni Navarro y Antonio Banderas, según relata María. Muchos de ellos han mantenido la relación con el establecimiento a lo largo de los años.
Francisco Martín, hermano de Vanesa
Uno de los que mejor conoce esa historia desde dentro es Francisco Martín, trabajador de la tienda desde hace unos veinte años y hermano de Vanesa Martín. Percusionista, compagina su trabajo desde hace 20 años en el establecimiento con las giras de la cantante.
Por eso, la noticia del cierre le ha golpeado de cerca: «Es una pena total. Mi hermana y mi familia en general ya sabe del cierre. Estamos todos con mucha pena».
Su despedida llega, además, en un momento en el que percibe una transformación profunda del centro histórico. «Está cambiando mucho el centro, esto ya no es lo que era y se van de aquí los más grandes», afirma. Una reflexión que conecta el cierre de Málaga Musical con la desaparición de otros comercios tradicionales y con las dificultades para mantener negocios especializados en una zona cada vez más cara.
Cuando baje definitivamente la persiana, Málaga perderá una de sus tiendas musicales más reconocibles. Pero la historia de Pedro Blanco Pulido seguirá presente en los guitarristas que formó, en los artistas que mantuvieron el contacto con su familia y en quienes encontraron en la calle Compañía un lugar al que volver. Las guitarras cambiarán de manos; los recuerdos, no.
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