El viento de poniente sigue marcando el día a día en Málaga. Además de disparar las temperaturas en el interior de la provincia, el terral está complicando la tarde en algunas playas malagueñas, donde las rachas de viento dificultan permanecer en el litoral. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apunta al sábado como el día en que la situación comenzará a cambiar.
Aviso hasta el viernes
El aviso amarillo por calor sigue activo en la Costa del Sol, el Guadalhorce y la Axarquía, y este viernes suma ya su tercera jornada consecutiva, tras los avisos del miércoles y el jueves. La alerta rige en las horas centrales del día, de 13.00 a 20.00 horas, con máximas que pueden alcanzar los 37 grados en la Costa del Sol y en municipios del interior como Coín. En Vélez-Málaga se esperan máximas en torno a los 36 grados.
El viento de poniente no solo afecta a las temperaturas: también se ha dejado notar en el litoral. En la Playa de la Misericordia, en Málaga capital, la tarde de este jueves 9 de julio era prácticamente imposible permanecer en la orilla debido a la cantidad de arena que las rachas de viento levantaban sobre la playa.
El cambio, el sábado
Jesús Riesco, director del Centro de la Aemet en Málaga, explica que esta situación se debe a la llegada de un viento de poniente que irá desplazándose a lo largo del fin de semana. Según Riesco, será a partir del sábado cuando empiecen a bajar las temperaturas: ese día entrará el viento de levante y las máximas descenderán hasta los 32 grados, una tendencia que se mantendrá durante el domingo.
El propio Riesco matiza, no obstante, que este descenso no significa que las temperaturas vayan a dejar de ser altas en buena parte del país. Este episodio son los últimos coletazos de la segunda ola de calor del verano en España, que ha dejado avisos rojos, naranjas y amarillos por altas temperaturas en una quincena de comunidades autónomas.
Recomendaciones
Ante este episodio de altas temperaturas, la Aemet recomienda evitar la exposición al sol durante las horas centrales del día, permanecer en espacios frescos siempre que sea posible y extremar la precaución en las actividades al aire libre. La atención debe ser mayor en el caso de personas vulnerables, como mayores, menores, personas con enfermedades crónicas o trabajadores expuestos al sol. También se aconseja hidratarse con frecuencia y evitar esfuerzos físicos durante las franjas de mayor calor.



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