La Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a 24 años y medio de prisión a José J.M., conocido como ‘Dinamita Montilla’, por el asesinato de un joven al que disparó en Los Montes de Málaga el 29 de agosto de 2022. La sentencia recoge el veredicto unánime de un jurado popular, que consideró probado que el acusado mató a la víctima de forma premeditada y sin posibilidad de defensa, antes de robarle la mochila.
El joven había acudido esa mañana a la zona para recoger algarrobas, cerca de una parcela con casa de aperos que su familia poseía en el lugar. Allí se cruzó con el acusado, que portaba una escopeta, y mantuvo una breve conversación con él. Poco después, cuando la víctima se dirigió a una finca cercana, el procesado le siguió.
Dos disparos: cuello y cabeza
Según la sentencia, el acusado se aseguró de que el joven estuviera solo y sin posibilidad de pedir ayuda antes de actuar. Entonces, «de forma inesperada y sin posibilidad alguna de defensa», le disparó con la escopeta en el cuello. Cuando la víctima cayó al suelo, le disparó por segunda vez en la cabeza, causando su muerte. A continuación, abrió su mochila y se apoderó de los objetos de valor que encontró en su interior.
Para el crimen utilizó una escopeta cargada con dos cartuchos semimetálicos del calibre 12. El acusado no contaba con licencia para portar ningún tipo de arma de fuego.
El jurado descartó cualquier beneficio penitenciario para el condenado, que ya acumulaba condenas previas por hechos similares cometidos a finales de los años 80
La condena
Por el delito de asesinato, con la agravante de reincidencia, el tribunal le impone 20 años de prisión. Además, tiene prohibido residir o acercarse a los municipios donde vive la familia de la víctima durante 30 años, un período diez años superior a la pena principal.
A esta condena se suman un año de prisión por tenencia ilícita de armas —con privación del derecho a portar armas durante tres años—, y tres años y seis meses de cárcel por el delito de robo con violencia. Las tres condenas suman los 24 años y medio de prisión.
En materia de responsabilidad civil, el condenado deberá indemnizar a cada uno de los padres de la víctima con 76.790 euros por daño moral y con 25.000 euros adicionales por perjuicio excepcional, además de responder por los objetos robados.
El ADN en la cremallera
El acusado negó en todo momento haber estado presente en el lugar de los hechos. Sin embargo, el tribunal destacó que su ADN fue hallado en la cremallera de la mochila de la víctima, un rastro que, según la sentencia, «no habría podido suceder» si no hubiera estado allí, dado que ambos no tenían ningún contacto o relación previa.
Los jurados también tomaron en cuenta los informes policiales y las pruebas genéticas para llegar a su veredicto. En su valoración, señalaron que «el fin era matar» al joven, y que el acusado «se aprovechó de la situación de soledad y desamparo» para actuar sin riesgo para sí mismo. «Como sucedió en las condenas anteriores, se observa que mata y se asegura de que está muerto», señalaron los jurados.
El tribunal también aclaró que el asesinato no fue un medio para facilitar el robo, sino que se trató de una acción independiente: primero mató a la víctima y después decidió robarle. El jurado descartó de forma expresa cualquier beneficio penitenciario para el condenado, oponiéndose tanto a la remisión condicional de la pena como a la posibilidad de indulto.



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