Hubo un tiempo en el que podías permitirte jugar mal un día, porque las eliminatorias de la sagrada Copa del Rey eran a doble partido. Sin embargo, ahora, todos saben que el torneo del KO no da segundas oportunidades. El favoritismo hay que demostrarlo en el césped y eso es, precisamente, lo que quiere conseguir el Betis en su regreso a la competición copera.
Los pupilos de Manuel Pellegrini visitan este miércoles al Club Deportivo Artístico Navalcarnero en su primera parada en la competición copera. Los madrileños, ubicados en la Segunda RFEF, afrontan la visita verdiblanca como una oportunidad histórica. Para los heliopolitanos, en cambio, el objetivo es claro: avanzar de ronda sin sobresaltos y empezar a construir un camino que ya dejó una de las grandes alegrías recientes de la entidad.
La cita será en el Estadio Santo Domingo de Alcorcón, escenario elegido por el conjunto madrileño para acoger el encuentro. Su campo habitual, el Mariano González, se quedaba corto para una noche de esta dimensión: cuenta con unas 1.500 localidades, frente a las más de 5.000 que ofrece el recinto alcorconero. La expectación por recibir a un equipo de Liga de Campeones ha obligado al Navalcarnero a trasladar su fiesta copera a poco más de veinte kilómetros de casa.
El Betis llega a esta primera ronda con la exigencia añadida de un calendario cargado. Entre LaLiga, Copa del Rey y Champions, Pellegrini necesita repartir esfuerzos y mantener enchufada a toda la plantilla. El empate sin goles ante el Celta en Balaídos fue el último compromiso liguero de los verdiblancos, que tienen por delante una sucesión de partidos en la que cada minuto cuenta.
Malos recuerdos para Pellegrini
Si bien es cierto que la Copa puede abrir la puerta a futbolistas con menos protagonismo, la condición de favorito no garantiza nada cuando la eliminatoria se decide a partido único. Y si hay una competición que invita a desconfiar de los pronósticos, es precisamente esta.
El recuerdo del ‘Alcorconazo’ de 2009, cuando el Alcorcón eliminó al Real Madrid de Manuel Pellegrini con un contundente 4-0 en la ida, precisamente en el Santo Domino, vuelve inevitablemente a la conversación cada vez que el técnico chileno afronta una eliminatoria ante un rival de inferior categoría. El propio entrenador ha restado dramatismo a aquel episodio, pero la historia sirve como advertencia: en la Copa, la diferencia de presupuesto y de división no resuelve por sí sola los partidos.
El Navalcarnero, además, sabe lo que es aprovechar ese margen para la sorpresa. En la temporada 2020-2021 alcanzó los octavos de final tras eliminar a Badajoz, Las Palmas y Eibar, entonces en Primera División, antes de caer ante el Granada CF. El equipo madrileño tiene, por tanto, razones para creer que puede competir y alargar la ilusión.
El camino más corto para tocar plata
Para el Betis, sin embargo, la Copa tiene un valor que va más allá de superar el primer obstáculo. Es el torneo que devolvió al beticismo una gran noche de gloria en 2022, cuando los verdiblancos conquistaron el título frente al Valencia en la tanda de penaltis disputada en La Cartuja.
Aquella imagen de Juan Miranda llorando en el césped del que ahora es el feudo verdiblanco ya forma parte de la memoria reciente del club y alimenta la ilusión de una afición que vuelve a mirar la competición como una vía para aspirar a algo grande.
En Santo Domingo, el Betis deberá imponer su calidad sin dejar que el partido se convierta en una trampa. El Navalcarnero jugará con la energía de quien tiene delante una oportunidad extraordinaria; los heliopolitanos, con la responsabilidad de quien aspira a llegar lejos. La primera ronda no entrega títulos, pero sí puede complicar el trayecto de quien se despiste. Y Pellegrini conoce mejor que nadie el precio de subestimar una noche copera.
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