Se marchó llorando de la Ciudad Deportiva verdiblanca y, como si el afán por reivindicarse le impulsara, afinó la puntería para que el Betis notara su marcha. Y ahora, no deja de sonreír. Pablo García destapó el tarro de los goles y se le caen de las botas. El último, con ‹La Rojita›, para firmar un hat-trick ante Rumanía que aderezó con una asistencia. Cinco dianas en el parón, que se unen a la que anotó en su estreno como racinguista para alcanzar la media docena desde que salió de Heliópolis.
El joven extremo sevillano venía pidiendo sitio en el conjunto de Manuel Pellegrini, afilado en la pretemporada verdiblanca, pero apenas puso un pie en Santander tornó en una figura clave. Necesitó 28 minutos para estrenarse como jugador del Racing, en Liga frente al Rayo Vallecano, aval para sus dos titularidades posteriores -no ha salido del once cántabro-. Un rendimiento que motivó la llamada de David Gordo, convocado con la Selección Española sub-21 para este parón liguero. Le sirvió para desquitarse.
No fue titular contra Finlandia, pero sí contra San Marino. Hizo dos de los 13 goles que el combinado nacional endosó a su rival en busca de la clasificación para el Europeo de 2027. En concreto, anotó en su cuenta el segundo de España, asistido por Jan Virgili, y el que cerró la goleada de ‘La Rojita’. Pero aquello no era más que un aperitivo.
Tres muescas contra Rumanía
Llegó el cruce con Rumanía y Pablo García asomó por el túnel de vestuarios con un apetito voraz, como si llevara años sin ver puerta. Pasada la media hora, comenzó a saciar su hambre, para empatar el único gol rumano, y tan solo siete minutos después, sirvió la remontada a Yarek. Pero al extremo formado en la cantera del Betis no le bastaba. Marcó el cuarto al filo del intermedio y, nada más regresar del entreacto, cerró su triplete, asistido por el malaguista Rafita. Tres muescas para regresar lanzado a LaLiga.
Estos seis goles se suman al que marcó justo antes de salir del Betis, para dar la victoria al conjunto verdiblanco en Mestalla, para hacer siete en lo que va de curso. Números de ariete puro, aun engrosados por los dos marcadores abultados con la Selección, que a más de un bético le hacen recordar con nostalgia. El club verdiblanco acordó su venta al Racing de Santander, si bien se reservó un porcentaje de una futura venta y opción de tanteo. Se enroló en la entidad heliopolitana como prebenjamín y se marchó con 33 partidos y tres tantos con la primera plantilla. Ahora, en El Sardinero, se hace aún más grande para estirar su sombra sobre el césped de La Cartuja.
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