La devoción a la Virgen del Carmen volvió a hacerse visible este viernes en Sevilla con dos de las procesiones más esperadas tras la festividad de la patrona de los marineros. La Hermandad del Carmen del Puente, en Triana, y la comunidad carmelita del Santo Ángel recorrieron sus respectivos itinerarios en una jornada que congregó a numerosos cofrades, vecinos y turistas, pese a las altas temperaturas.
En Triana, la principal novedad estuvo en el lugar de salida de la procesión. Debido a las obras que se están ejecutando en la calle Castilla, la imagen partió este año desde la capilla de la Estrella, en lugar de hacerlo desde la parroquia de La O, como es habitual. Desde allí recorrió San Jacinto, el Altozano y la calle Betis, ya preparada para la cercana Velá de Santa Ana, antes de dirigirse hasta el embarcadero situado junto al puente de Isabel II.
La llegada al río dio paso a uno de los momentos más esperados de la jornada. La Virgen del Carmen inició su tradicional procesión fluvial por el Guadalquivir, acompañada por la mirada de cientos de personas repartidas entre ambas orillas y los distintos puentes desde los que siguieron el recorrido. Tras completar la navegación, la imagen regresó a tierra para continuar su itinerario por las calles del barrio de Triana.
Dos recorridos
Mientras tanto, en el centro de la ciudad, la Virgen del Carmen del Santo Ángel salió una hora más tarde desde la iglesia conventual de la calle Rioja para recorrer diferentes puntos de su feligresía. El cortejo avanzó por el entorno de la Plaza Nueva y la calle Zaragoza, despertando también el interés de numerosos visitantes que se detuvieron para contemplar la procesión.
La procesión mantuvo el formato estrenado el pasado año, con un único paso, después de que la imagen de Santa Teresa pasara a procesionar durante la festividad del Corpus. Durante el recorrido sonaron distintas composiciones musicales, alternando marchas de reciente incorporación con otras ya conocidas dentro del repertorio habitual que acompaña a la imagen.
El paso presentó además un exorno floral en tonos blancos y amarillos, acompañado por diferentes variedades de flores y elementos vegetales. Entre las novedades figuró también el estreno del nuevo vestido del Niño Jesús, bordado en oro sobre terciopelo rojo y donado por una devota a la comunidad carmelita.
Tradición estival
Con el avance de la tarde y la llegada de la noche, ambas procesiones completaron sus recorridos manteniendo una tradición profundamente arraigada en Sevilla. La salida fluvial de Triana volvió a convertirse en uno de los momentos más singulares de estas fechas, mientras que la procesión del Santo Ángel reunió un año más a fieles y curiosos en pleno corazón de la ciudad, confirmando la vigencia de una de las celebraciones marianas más características del calendario estival.



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