La Hermandad de la Macarena ha presentado este miércoles en el salón de actos de la casa hermandad el proyecto de restauración del manto de malla de la Macarena conocido popularmente como el «manto Camaronero».
El proyecto ha sido diseñado por el artista, Sergio Cornejo y el taller de sucesores de Elena Caro será el responsable de acometer los trabajos de restauración del manto que ha portado la Virgen de la Esperanza en el último besamanos celebrado en San Gil con motivo del centenario de este culto pionero.
Los criterios de restauración
Por su parte, Sergio Cornejo explicó los criterios que han guiado la elaboración de la recuperación del diseño del manto, concebido desde el máximo respeto a la creación original de Juan Manuel Rodríguez Ojeda. El diseñador ha trabajado sobre la estructura, la ornamentación y el lenguaje formal de la pieza histórica, con el objetivo de que la intervención permita recuperar su lectura de conjunto sin desvirtuar su personalidad.
La explicación técnica del proyecto corrió a cargo de Carla Elena, gerente del taller de Sucesores de Elena Caro, que será el encargado de ejecutar los trabajos de restauración durante un periodo estimado, a priori, de dos años. El proyecto contempla una intervención basada en la conservación del mayor número posible de elementos originales, de manera que únicamente sean sustituidas aquellas piezas que, por su estado, requieran su reposición.
Según explicó Carla Elena, «la intervención parte del respeto absoluto a la obra que ha llegado hasta nosotros. Conservaremos todos aquellos elementos originales que presenten unas condiciones adecuadas y actuaremos solo allí donde sea necesario para garantizar la estabilidad, funcionalidad y lectura estética del manto».

El proyecto contempla igualmente la realización de un nuevo soporte cuya tintada será desarrollada tomando como referencia directa las partes originales del manto que se conservan en buen estado. De este modo, se buscará obtener un tono y una apariencia lo más semejantes posible al soporte histórico, evitando introducir diferencias cromáticas que puedan alterar la percepción del conjunto.
«Contamos con elementos originales que se encuentran en buenas condiciones y que nos van a permitir disponer de una referencia directa para reproducir el terciopelo con la máxima fidelidad posible», explicó la gerente de Sucesores de Elena Caro, taller que asumirá la ejecución de las distintas fases de esta compleja intervención.
Dos años de intervención
La restauración que ahora comienza estará marcada por un principio fundamental: la conservación de la mayor cantidad posible de material original. El objetivo no es recrear un manto nuevo, sino intervenir sobre la pieza histórica para garantizar su conservación y recuperar, en la medida que técnicamente resulte posible, sus valores artísticos y funcionales.
El dibujo elaborado por Sergio Cornejo servirá de base para los trabajos que desarrollará el taller de Sucesores de Elena Caro, estableciendo una continuidad entre la intervención y la concepción original de Rodríguez Ojeda.
Las piezas que se encuentren en buen estado serán mantenidas y se sustituirán únicamente aquellas que resulte necesario renovar. Del mismo modo, la elaboración del nuevo terciopelo partirá de los fragmentos originales que presentan mejores condiciones de conservación, con el propósito de conseguir una tonalidad lo más fiel posible a la pieza histórica.
El proceso se prolongará, a priori, durante unos dos años, debido a la complejidad técnica y artesanal de una intervención que exige un estudio minucioso de cada uno de los elementos que conforman el manto.
La recuperación de un icono
La restauración permitirá así abordar la conservación de una obra que no solo constituye un elemento esencial del patrimonio de la Hermandad de la Macarena, sino que ocupa un lugar destacado en la historia del arte cofrade. La creación del manto de malla supuso un punto de inflexión en el bordado procesional y contribuyó decisivamente a la definición del denominado estilo macareno, ejerciendo posteriormente una notable influencia en la creación de mantos y otras piezas de bordado en Andalucía y el resto de España.
Con este proyecto, la Hermandad de la Macarena y la Fundación Cajasol unen sus esfuerzos para preservar una obra concebida por Juan Manuel Rodríguez Ojeda hace más de 125 años, afrontando una intervención que tiene como principal propósito conservar su memoria, respetar su identidad y asegurar su transmisión a las próximas generaciones.



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