La Velá de Santiago y Santa Ana constituye una de las celebraciones más antiguas y representativas de Sevilla. Declarada fiesta mayor de la ciudad, reúne desde hace más de siete siglos a vecinos y visitantes en torno a la patrona de Triana, combinando la dimensión religiosa con el ambiente festivo que caracteriza al histórico arrabal.
Cada mes de julio, la parroquia de Santa Ana acoge los cultos dedicados a la madre de la Virgen, mientras que las calles del barrio se convierten en escenario de encuentros familiares, casetas y actividades populares que mantienen viva una tradición transmitida de generación en generación. Aunque algunas costumbres han cambiado con el paso del tiempo, la devoción a la patrona continúa siendo el eje principal de la celebración.
La jornada del 26 de julio
El día de Santa Ana, que pone el broche final a los cultos, también ha estado ligado en distintas etapas de la historia a varias procesiones extraordinarias. Además de la propia titular de la parroquia, imágenes tan queridas como la Esperanza de Triana o la Virgen del Carmen recorrieron las calles del barrio en fechas señaladas relacionadas con la festividad.
Entre las advocaciones marianas de mayor arraigo en Sevilla, la Esperanza de Triana protagonizó varias salidas extraordinarias durante el siglo XX. Tres de ellas coincidieron con la festividad de Santa Ana: en 1921, 1923 y 1938.
Aquellas procesiones presentaban características muy distintas a las actuales. La dolorosa realizaba una procesión de gloria y procesionaba sobre un paso con elementos propios de la época.
Además, entonces la imagen recibía culto en la parroquia de San Jacinto, por lo que aquellas salidas constituyen episodios singulares tanto por el templo desde el que partían como por celebrarse en el marco de la festividad de Santa Ana.
Las procesiones de la patrona
La propia Santa Ana también volvió a recorrer las calles de Triana en varias ocasiones durante la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI.
En 1972 se organizó una procesión extraordinaria con motivo de la finalización de las obras de restauración de la conocida como Catedral de Triana. La experiencia se repitió en 2001 con motivo de la celebración del tercer milenio del nacimiento de Cristo. En aquella ocasión, la imagen procesionó sobre el paso de Madre de Dios del Rosario.
La salida más reciente tuvo lugar en 2016 para conmemorar el 750 aniversario de la parroquia de Santa Ana. Aunque se celebró en el mes de septiembre y no el 26 de julio, volvió a convertirse en una cita histórica para el barrio.
La Virgen del Carmen y su vínculo con la Velá
Otra de las imágenes estrechamente relacionadas con la Velá de Santa Ana fue la Virgen del Carmen de la parroquia, que durante años participó en los actos de la festividad mediante rosarios de la aurora celebrados en la mañana del 26 de julio.
Entre los episodios más destacados figura la procesión fluvial de 1961 por el río Guadalquivir, una estampa muy recordada por los trianeros. Décadas después, en 2001, la imagen volvió a protagonizar una salida extraordinaria por las calles del antiguo arrabal.



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