El hombre que incendió la barra de un bar de Los Palacios y Villafranca, en Sevilla, después de que los camareros le negaran mayonesa o kétchup para un montadito, ha aceptado una condena de tres años y medio de prisión. El acusado se ha conformado con la pena durante el juicio celebrado este miércoles en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla, después de reconocer que roció con gasolina la barra del establecimiento y le prendió fuego.
Los hechos tuvieron lugar en el bar ‘Las Postas’, situado en la avenida de Cádiz de este municipio sevillano. Según ha reconocido el procesado ante el fiscal, utilizó una botella de plástico que contenía gasolina para rociar la barra y provocar el incendio, pese a saber que el establecimiento se encontraba lleno de clientes en ese momento. La Fiscalía solicitaba inicialmente once años de cárcel por estos hechos. Sin embargo, tras el reconocimiento del acusado y el acuerdo alcanzado entre las partes sobre los hechos y las penas, el Ministerio Público ha rebajado su petición a tres años y medio de prisión.
Más de 9.000 euros por los daños
Uno de los elementos que ha permitido reducir la condena ha sido el pago previo de 9.245 euros en concepto de responsabilidad civil por los daños ocasionados en el establecimiento. Esta reparación ha permitido aplicar una atenuante cualificada de reparación del daño en relación con el delito de incendio, que además ha sido valorado como de menor entidad.
Además de la pena de prisión, el acusado ha aceptado dos multas de algo más de 76 euros cada una por sendos delitos leves de lesiones relacionados con los daños sufridos por los camareros que se encontraban trabajando en el bar cuando se produjo el incidente. Tras el acuerdo alcanzado y la conformidad de las partes con las penas propuestas, el juicio ha quedado visto para sentencia.
El propietario del establecimiento, José Antonio Caballero, relató en su momento que el hombre había reaccionado con aparente normalidad cuando le comunicaron que no tenían las salsas que había pedido para acompañar su montadito. «Pidió mayonesa y el camarero le dijo que no, porque no tenemos», explicó entonces el dueño, que detalló que el negocio estaba dedicado principalmente a los desayunos y que por las tardes servían copas, cafés y algunos montaditos.
La negativa a servir mayonesa o kétchup terminó derivando en un incendio en la barra del local, con clientes en el interior y dos trabajadores afectados, según los hechos reconocidos durante la vista judicial. La conformidad alcanzada en la Audiencia Provincial de Sevilla ha permitido cerrar el juicio con una petición de condena notablemente inferior a la que planteaba inicialmente la Fiscalía, teniendo en cuenta el reconocimiento de los hechos y la reparación económica de los daños.
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