Esther es otra de las familiares afectadas por la catástrofe ferroviaria en Toledo del miércoles. Su hermano es Pepe San Emeterio Freire, es sevillano, hermano de la Hermandad del Museo, y uno de los pasajeros que aún sigue desaparecido tras el accidente entre los dos trenes de Urda.
Este jueves, Esther ha podido confesar en unas declaraciones a los medios que, mientras esperan nuevas noticias sobre sus familiares en la Casa de los Ejercicios ‹El buen pastor› de Toledo, «hay picos de esperanza absoluta y picos en los que te vienes abajo». En este lugar improvisado de espera ya se alojan unas cien personas afectadas: «Hay muchísimos psicólogos y gente colaborando», aseguraba Esther.
La ubicación del reloj lo localiza «en las vías»
En este sentido, la hermana afectada daba testimonio de que no son pocos los voluntarios que están colaborando en la zona, que «todo el mundo está muy pendiente y ofrecen comida de forma constante», destacando también el «espectacular trato» de la Guardia Civil y que, en general, están muy bien atendidos mientras esperan novedades.
El hermano de Esther se llama Pepe, tiene 54 años y lleva un reloj que se encarga de mandar un mensaje a otro de sus hermanos si tiene un accidente o se cae, y la ubicación desde este miércoles de este dispositivo indica que está «en Toledo, en las vías del tren».
Pepe San Emeterio pertenece a la Hermandad del Museo de Sevilla y, además, suele viajar mucho. La hermana cuenta que la familia acabó enterándose de la presencia de su familiar en uno de los trenes del accidente «cuando vieron las noticias en televisión», ya que seguidamente hablaron con su cuñada, la pareja de Pepe, que les anunciaba lo que nunca querrían haber confirmado: Pepe viajaba en uno de esos trenes.
«Mi cuñada se cogió un coche y se fue al pueblo y de allí, nosotros, mi hermano el mayor y yo nos vinimos para Toledo, a la Comandancia de la Guardia Civil», donde, Esther asegura, les tomaron las pruebas de ADN y denunciaron su desaparición.
En este punto, Esther admitía que la espera en la Comandancia de la Guardia Civil «fue larga»: llegaron sobre las 18.30 horas y cuando terminaron de realizar los trámites eran más de las 23.00 horas. «Al final es normal, había mucha gente». La mujer también contaba cómo observó la existencia muchos voluntarios entre los propios guardias, «que iban con sus propios ordenadores».
Familias afectadas «de muchos sitios»
Alrededor de la medianoche todas las familias fueron trasladadas a la Casa de Ejercicios, donde aún siguen a la espera de noticias. En este lugar hay familias «de muchos sitios de España», según atestigua Esther, aunque más de Madrid y de otras zonas del país que de Sevilla. «Yo, de sevillanos, he escuchado poco acento como el mío», ha relatado.
Según ha contado, la Guardia Civil llamará a cada familia cuando haya cualquier noticia y les ha comunicado «que no echen cuenta a nadie» que no sean ellos directamente, que son lo que se pondrán en contacto directamente «para decirnos lo que sea». Hasta esta hora del jueves, no hay más noticias.
Por otra parte, la hermana también ha confirmado que Trece, el perro de su hermano, desaparecido en los primeros momentos y que viajaba en un transportín, fue encontrado por la Guardia Civil, que se lo entregó a su cuñada.
«Mi hermano mide un metro noventa y dos», ha detallado Esther, «tiene el pelo blanco, y un hoyito en la barbilla». «Estamos deseando que nos llame y que nos digan que mi hermano está en el hospital, que le están operando o que está inconsciente y por eso él no nos ha llamado». «Es la única esperanza que nos queda», concluía.




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