El regreso a las rutinas escolares permite a las familias observar de nuevo aspectos como la visión, la audición, el sueño, el aparato locomotor o el estado emocional de los niños. Leer la pizarra, mantener la atención en clase, hacer ejercicio de forma reglada, recuperar unos horarios establecidos o relacionarse diariamente con otros niños pueden hacer visibles algunas dificultades que durante el verano habían pasado más desapercibidas.
La doctora María José Lirola, especialista en Pediatría del Hospital Materno-Infantil Quirónsalud Sevilla, recomienda prestar atención durante las primeras semanas a señales como un cansancio excesivo, dificultad mantenida para levantarse por las mañanas, cambios llamativos de carácter, rechazo persistente a acudir al colegio, problemas importantes de sueño o apetito, cefaleas frecuentes, dolor abdominal repetido, pérdida de peso o dolores musculares y articulares que limiten su actividad.
«Junto a estas señales, también hay que tener en cuenta los comentarios de los profesores sobre posibles dificultades para ver, oír, atender o seguir el ritmo habitual de la clase», añade la doctora.
No obstante, algunos cambios durante los primeros días forman parte de la adaptación normal al inicio del curso. «Algo de cansancio, sueño al final de la tarde, cierta irritabilidad o incluso alguna queja puntual durante los primeros días pueden ser normales», recuerda la doctora Lirola.
La especialista recomienda consultar con el pediatra cuando estos síntomas sean intensos, se prolonguen durante varias semanas o interfieran de forma clara en la vida habitual del niño. También ante situaciones como fiebre prolongada, pérdida de peso, dolor persistente, dificultad respiratoria, cefaleas repetidas o cambios importantes de comportamiento.
Revisiones y hábitos saludables
Con respecto a las revisiones médicas, no es necesario acudir al pediatra únicamente por el comienzo del curso. «Lo importante es comprobar que los controles habituales de salud correspondientes a su edad están al día: crecimiento y desarrollo, calendario vacunal, visión y audición cuando esté indicado y salud bucodental», aconseja Lirola.
Durante la edad escolar también es importante vigilar el aparato locomotor, prestando atención a la postura, la forma de caminar, posibles asimetrías de la espalda o las extremidades y la aparición de dolores relacionados con el ejercicio.
En el caso de los adolescentes, cobran especial importancia el descanso, la alimentación, la actividad física, el bienestar emocional y unos hábitos saludables en el uso de las pantallas.
Aumento de consultas en urgencias pediátricas
La vuelta a las aulas también suele provocar un aumento de las consultas en urgencias pediátricas. Las más habituales están relacionadas con la fiebre, normalmente asociada a infecciones respiratorias como catarros, faringitis, otitis o laringitis. Más adelante comienzan a aparecer también casos de bronquiolitis entre los más pequeños.
A estas consultas se suman las gastroenteritis, las reagudizaciones de asma y los traumatismos derivados de la actividad escolar y deportiva, como golpes, heridas, esguinces y algunas fracturas.
Por ello, los especialistas recomiendan recuperar la rutina de forma progresiva, sin sobrecargar a los niños durante las primeras semanas y manteniendo unos hábitos adecuados de sueño y alimentación, actividad física diaria y tiempo para jugar y descansar. Estar atentos a los cambios en su comportamiento habitual puede ayudar a detectar señales que, si persisten o afectan a su día a día, requieran una valoración médica.



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