Este viernes fallecía a los 89 años Luis Uruñuela, quien fuera el primer alcalde democrático de Sevilla. Para generaciones de sevillanos jóvenes queda la avenida en la ciudad, para los más ‹sénior› queda otro tipo de legado. Pero, a 247 kilómetros de la capital andaluza, en Granada, este nombre para los mayores del lugar significa de forma indirecta una de las mayores ‹traiciones municipalistas› que tuvieron consecuencias en la forma de votar de los granadinos en años venideros.
Muchos granadinos llegaron a esas elecciones de 1979 con la ilusión de que el primer Ayuntamiento democrático tuviera tintes andalucistas. Así, por debajo de la UCD (Unión de Centro Democrática), el partido más votado por la izquierda en la ciudad de la Alhambra fue el PSA, el origen del posterior Partido Andalucista (PA). Los once concejales no sirvieron a la UCD para formar gobierno, ya que los otros cuatro partidos con representación (PSA, PSOE, PCE y la Candidatura Granadina de Trabajadores) no iban a dar sus votos a la formación de derechas.
Empezó entonces a nivel andaluz el momento para las conversaciones entre PSA y PSOE para realizar un trueque regional entre andalucistas y socialistas. Los del puño y la rosa ‹vendieron› la Alcaldía de de Sevilla (donde eran lista más votada) a cambio de que los ‹verdiblancos› le dieran la vara de mando en Huelva y Granada pese a la negativa de muchos dirigentes provinciales.
A Rojas Marcos siempre le incomodó
En una crónica política, el periodista Ramón Ramos señalaba hace unos años que aunque la carga de aquello se la llevó Alejandro Rojas Marcos, al que siempre le incomodó aquel pacto que cercenó las opciones andalucistas en Granada, en realidad el que apretó mucho era Luis Uruñuela. Así, en un pasaje de aquel texto, explica que una fuente del partido le explicó que «no fue Rojas Marcos; era Luisito Uruñuela, que se moría por ser alcalde de Sevilla».
El PSA y el posterior PA cogería vuelos en Sevilla donde adquiriría tintes incluso de partido localista por aquello de la conjunción de la capital administrativa con los intereses andalucistas. Sin embargo, aquel trueque maldito cercenó las posibilidades del andalucismo en Granada, donde ya nunca fue visto igual salvo en comarcas como la Costa Tropical granadina o en otros puntos de la provincia, pero en la capital nunca más se votó al andalucismo con ilusión.
A pesar de ello, en 1999 entrarían en el Gobierno municipal con un tripartito junto a PSOE e IU, pero aquel trueque de 1979 sembró las bases del sentimiento de agravio que ha ido creciendo en los granadinos durante las cuatro décadas de autonomía.
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