El Sevilla FC cerró su pretemporada con una derrota ante el Bayer Leverkusen en un partido que dejó sensaciones contrapuestas. El conjunto de Luis García volvió a mostrar durante buena parte del encuentro las buenas maneras exhibidas en los últimos amistosos, pero fue de más a menos y terminó cediendo en el tramo final, cuando el carrusel de cambios y las probaturas alteraron por completo el guion.
Ante un rival de entidad y en su partido de presentación ante su público, Luis García apostó de inicio por buena parte de los jugadores que, a estas alturas, parecen llamados a formar su hipotético once titular. La apuesta fue especialmente clara en defensa, con Juan Iglesias y Suazo en los laterales y Sanganté y Kike Salas como pareja de centrales.
La cantera volvió a tener un peso importante. Isaac ocupó la punta de ataque, Nico Guillén se situó en la medular y Oso y Miguel Sierra partieron en las bandas. Este último volvió a confirmar que ha sido una de las grandes noticias del verano. El canterano abrió el marcador pasada la primera cuarto de hora con una auténtica obra de arte: controló con el muslo un balón en la frontal y, sin dejarlo caer, sacó un espectacular zurdazo que se coló en la portería alemana.
El gol hacía justicia a lo que se estaba viendo sobre el césped. El Sevilla había salido con personalidad, bien plantado y capaz de discutirle el partido al Leverkusen. Durante los primeros 25 minutos, el conjunto sevillista ofreció una de sus mejores versiones de la pretemporada.
Después del parón de hidratación, el encuentro perdió ritmo. El Sevilla optó por proteger su ventaja desde la solidez defensiva, mientras el Bayer comenzó a hacerse con el control de la posesión. Sin embargo, esa superioridad territorial no se traducía en ocasiones claras y Odysseas apenas tuvo que intervenir antes del descanso.
Tras la reanudación llegaron los primeros cambios: Peque sustituyó a Isaac y Fran González ocupó la portería en lugar de Odysseas. Poco después comenzó el carrusel de sustituciones en ambos equipos, dando paso a un partido mucho más abierto y menos reconocible.
El Leverkusen insistía, pero el Sevilla seguía sin sufrir en exceso hasta que llegó el empate. Un centro desde la izquierda encontró en el primer palo a Patrik Schick, que se lanzó en plancha para conectar un remate ante el que nada pudo hacer el guardameta leonés.
Con el empate en el marcador y las sustituciones sucediéndose, el Sevilla encontró espacios para salir a la contra. Julio Díaz fue uno de los principales argumentos ofensivos por la izquierda, aunque le faltó precisión en los metros decisivos: primero en el último pase y después a la hora de finalizar las jugadas.
Luis García aprovechó el tramo final para seguir haciendo pruebas, modificando dibujos y dando sus primeros minutos del verano a Vargas. También hubo espacio para experimentos más llamativos, como la colocación de Sanganté en la medular.
El Sevilla tuvo sus opciones para volver a ponerse por delante, pero fue el Leverkusen quien terminó encontrando el premio. Una combinación demasiado sencilla dentro del área permitió que Patrik Schick volviera a rematar a la primera y culminara la remontada alemana.
El conjunto sevillista se marcha así de la pretemporada con una derrota, pero también con varias señales positivas. El equipo mostró durante muchos minutos una versión competitiva y reconocible, aunque el tramo final dejó claro que todavía quedan piezas por ajustar antes del comienzo de la competición oficial.
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