El Sevilla FC sueña más profundo que nunca gracias al gol de Juan Iglesias que permite a los nervionenses asaltar los puestos de Liga de Campeones. Por su parte, el conjunto dirigido por Carlos Corberán queda muy tocado y su entrenador prácticamente hundido.
Los de Luis García Plaza recibían a un denigrado Valencia, cuyo entrenador, Carlos Corberán, llegaba a Nervión en la cuerda floja. Siete puntos de doce habían cosechado los blanquirrojos, mientras que los valencianos aterrizaban en la capital andaluza con tan solo un punto tras cuatro partidos y siendo colistas de Primera División.
El partido comenzaba con un Sevilla esperando y un Valencia más propositivo y queriendo sacar la pelota jugada. Sin embargo, llegó el minuto diez y la picardía nervionense volvió a tomar presencia, ya que los locales reclamaron dos pisotones dentro del área en la misma jugada, aunque ni el VAR ni Busquets Ferrer los consideraron.
Bocadillo de polvorones
El partido no tuvo nada destacable hasta el ecuador de la primera mitad. Algún que otro amago sevillista a la contra, que siempre acabó con desconexiones e imprecisiones, mientras que los valencianos sí que amenazaron la portería defendida por Vlachodimos.
El griego, eso sí, solo tuvo que hacer acto de presencia en una ocasión en la que Otorbi superó a Suazo y se plantó en el pico del área para poner un centro. Dicho balón fue interceptado por el guardameta sevillista, que se mostró atento para desbaratar la única llegada peligrosa de los ches.
Hasta la pausa de hidratación, Tárrega tuvo que pedir el cambio por problemas físicos y Suazo tuvo que ser atendido por una patada en la cara. El capitán blanquirrojo agachó la cabeza en demasía y Ryunosuke Sato, que vio la amarilla, impactó con el rostro del chileno.
Amenaza aérea
Los segundos cuarenta y cinco minutos comenzaron sin cambios, a pesar de que parecía que ambos conjuntos necesitaban algo distinto para hacer daño al contrario. Aun así, el balón parado volvió a presentarse como la mejor baza de los hispalenses.
Primer fue Kike Salas el que tuvo en su cabeza el primero de la noche, aunque Dimistrievski estuvo atento para volver a despejar a córner. Dicho saque de esquina derivó en la mejor ocasión sevillista del partido, ya que Stassin cabeceó directamente al palo izquierdo de la portería che.
Los cambios mejoraron el espectáculo
Los cambios provocaron en cierta medida que el partido entrara en una fase un poco más alocada y de descontrol. El más beneficiado parecía ser el Sevilla, que hasta el momento no estaba teniendo mucho la pelota. Con la entrada de Ejuke, los de García Plaza ganaron algo más de profundidad por banda.
Robbie Ure intentaba fijar aún más y despistar a una pareja de centrales muy poco habitual, como era la formada por Pepelu e Iker Córdoba. El canterano che ya había cometido un error grosero en la primera mitad cuando se comió un bote que casi le cuesta un gol a los colistas.
Más tarde, le tocó pisar el verde a Kochorashvili, que entró por Fofana. García Plaza buscaría con el georgiano tener más la pelota y, sobre todo, proporcionar algo más de criterio a unas posesiones que tendían a ser verticales, aunque sin premio final, o eso parecía.
Juan Iglesias, al rescate
Ya decíamos que la amenaza aérea era real. El encargado de poner el balón que remató Juan Iglesias fue Giorgi Kochorashvili, el recién ingresado. El todoterreno de García Plaza para la zaga se vistió de héroe y puso el 1-0 de cabeza.
Una cruceta de Otorbi pudo fastidiar minutos antes la fiesta que se armó rápidamente en el barrio sevillano de Nervión. Sin embargo, la madera de una de las porterías del Ramón Sánchez-Pizjuán quería que los blanquirrojos rompieran una racha de cuatro años sin ganar al Valencia en casa.
El Sevilla, que supo sufrir de lo lindo en los últimos minutos, se llevaba los tres puntos, se ponía con diez de quince y asaltaba los puestos de Liga de Campeones, y eso que no jugó su mejor fútbol. Pero eso es lo que hace que un equipo crezca, que se lleve los tres puntos incluso cuando no está del todo fino.
Ficha técnica
Sevilla FC -1: Vlachodimos; Juan Iglesias, Castrín, Kike Salas y Suazo; Miguel Sierra (Ejuke, 63’), Agoumé, Fofana (Kochorashvili, 71’) y Félix Correia (Julio Díaz, 83’); Isaac Romero (Robbie Ure, 63’) y Stassin (Jon Guridi, 83’).
Valencia CF -0: Dimitrievski; Arnau Martínez (Maffeo, 62’), Pepelu, Tárrega (Iker Córdoba, 24’) y Gayà (Jesús Vázquez, 83’); Otorbi, Dieng, Ugrinic y Ryunosuke Sato (Harvey Elliot, 62’); Javi Guerra (Hugo Duro, 83’) y Danjuma.
Goles: 1-0 Juan Iglesias (81’).
Árbitro: Mateo Busquets Ferrer, colegiado balear. Amonestó al sevillista Ejuke (67’); y a los visitantes Ryunosuke Sato (27’) y Pablo Maffeo (88’).
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 5 de LaLiga. Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Asistieron 39.939 espectadores.



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