Sergio Ramos dio este lunes la cara, después del durísimo comunicado emitido horas antes por los principales accionistas del Sevilla FC, que le acusaban de haber alterado las condiciones pactadas para la compra del club y de incumplir los acuerdos alcanzados durante los últimos meses, el exinternacional español compareció ante los medios para defender la actuación de su grupo inversor, explicar los cambios introducidos en la oferta y reiterar que su intención sigue siendo adquirir el control de la entidad.
Lejos de dar por rota definitivamente la operación, el exfutbolista lanzó un mensaje directo a los actuales propietarios del club, «nosotros seguimos aquí. Yo sigo en Sevilla y queremos seguir negociando para avanzar en un proceso muy necesario», afirmó durante una rueda de prensa marcada por la tensión institucional y la incertidumbre sobre el futuro del Sevilla.
Ramos aseguró que el proyecto presentado durante los últimos meses es «el mejor para sentar las bases de la recuperación del Sevilla» y defendió que todas las modificaciones introducidas en la propuesta económica respondían a las recomendaciones realizadas por LaLiga y por los asesores financieros que participaron en la operación.
«Todo el mundo sabe que la situación actual de la entidad es muy delicada. Hay pérdidas económicas muy importantes y previstas para los próximos años. Nuestro grupo inversor siempre ha tenido como objetivo ayudar a reflotar el Sevilla», señaló.
La comparecencia se produjo apenas unas horas después de que las familias Castro, Guijarro, Carrión, Alés y Del Nido Benavente, principales accionistas de la entidad, anunciaran públicamente el fracaso de las negociaciones y advirtieran de posibles reclamaciones económicas contra Ramos y su grupo por incumplimiento de los acuerdos firmados durante el proceso de exclusividad.
Dos ofertas y un cambio decisivo
Uno de los aspectos centrales de la comparecencia fue la explicación detallada de cómo evolucionó la propuesta de compra durante los últimos meses. Según relató Ramos, el planteamiento inicial contemplaba la adquisición del 85% del capital social del Sevilla a razón de 3.675 euros por acción, una operación valorada en torno a 359 millones de euros, además de una ampliación de capital de 80 millones destinada a reforzar la situación financiera del club.
Sin embargo, explicó que la realidad económica detectada durante el proceso de análisis obligó a replantear la operación. «Las condiciones han ido variando por ambas partes. Hubo dos planteamientos. El primero contemplaba una ampliación de capital de 80 millones, pero después tuvimos que ajustarnos a lo que recomendaba LaLiga», explicó.
La nueva propuesta reducía la cantidad destinada al pago inmediato de las acciones y elevaba la ampliación de capital hasta los 120 millones de euros. «Queríamos priorizar la viabilidad y el crecimiento del club. El Sevilla necesita una ampliación de capital de 120 millones, no de 80», insistió. Según Ramos, el objetivo de este cambio era garantizar la supervivencia financiera de la entidad antes que maximizar el beneficio inmediato de los accionistas vendedores.
«No hemos incumplido nada»
Otro de los puntos más contundentes de la comparecencia estuvo relacionado con las acusaciones vertidas por los actuales propietarios del club. Los accionistas sostienen que el grupo encabezado por Ramos modificó unilateralmente los términos de la operación durante los últimos días del periodo de exclusividad, provocando el colapso de las negociaciones y vulnerando compromisos previamente adquiridos.
El exdefensa del Sevilla y del Real Madrid rechazó de forma tajante esa versión. «Estamos muy tranquilos porque en ningún momento hemos incumplido ningún término de la LOI», afirmó. Ramos recordó además que el denominado SPA (Share Purchase Agreement), el contrato definitivo de compraventa de acciones, nunca llegó a firmarse.
«El SPA no se ha firmado. Por ese motivo no existe ningún incumplimiento contractual que pueda justificar una reclamación económica», sostuvo. Preguntado por las posibles acciones legales anunciadas por los accionistas, respondió con tranquilidad. «No nos preocupa porque tenemos la conciencia muy tranquila. Hemos actuado siempre dentro de la legalidad».
El respaldo financiero y el papel de DMI
Durante las últimas semanas, numerosas informaciones habían puesto en duda la solidez financiera de la operación y la continuidad de algunos de los inversores implicados. Ramos quiso zanjar cualquier sospecha. Negó que el grupo mexicano DMI apareciera en la negociación en el último momento y aseguró que había formado parte del proyecto desde el principio. «DMI siempre ha estado con nosotros. Hay muchas informaciones que faltan a la verdad», afirmó.
Además, reveló que tanto una entidad bancaria internacional como el Banco Santander habían certificado la disponibilidad de los fondos necesarios para completar la operación. «Había un aval ilimitado del Banco Santander para la compra del Sevilla. El dinero estaba preparado para ejecutar la operación de manera inmediata», explicó.
También rechazó las informaciones que apuntaban a la retirada de Five Eleven Capital o a problemas con los fondos comprometidos. «Cuando ha habido que demostrar la capacidad financiera, se ha demostrado. Eso nunca fue un problema».
Una llamada que todavía espera
Pese a la dureza del comunicado emitido por los accionistas y al evidente deterioro de las relaciones entre ambas partes, Ramos evitó elevar el tono durante toda la comparecencia. Lejos de responder con ataques, insistió en que la prioridad debe ser la supervivencia y reconstrucción del Sevilla. «Quizás la gente esperaba una rueda de prensa matando a todo el mundo. Pero no. Lo más importante es el Sevilla», señaló. Incluso aseguró que mantiene la esperanza de recibir una nueva llamada de los propietarios.
«A mí me gustaría que me llamasen. Sigo en Sevilla porque tengo la esperanza de que nuestra oferta sea considerada una gran oportunidad para el club». El exfutbolista afirmó que, si los accionistas rechazan definitivamente la propuesta, espera que sea porque disponen de una alternativa mejor.
Un mensaje al sevillismo
La intervención concluyó con un discurso cargado de sentimiento hacia el club en el que se formó y al que regresó como jugador en 2023. Ramos agradeció el apoyo recibido por buena parte de la afición durante los últimos meses y aseguró que su implicación en la operación responde exclusivamente a motivos emocionales y deportivos. «Lo que realmente me dolería sería perder la oportunidad de ayudar al Sevilla», afirmó.
Aseguró que el grupo inversor que lidera pretende aportar «transparencia, profesionalidad e ilusión» a una entidad que considera inmersa en una de las etapas más delicadas de su historia reciente. «Nosotros no venimos a estafar. Venimos a ayudar al Sevilla Fútbol Club en uno de los peores momentos de su historia».
Con el periodo de exclusividad ya expirado y el plazo del 30 de junio marcado como fecha límite para abordar una ampliación de capital considerada urgente por todas las partes, el futuro de la operación permanece abierto. Ramos insiste en que sigue dispuesto a negociar. Los accionistas, por ahora, guardan silencio y la batalla por el control del Sevilla FC continúa.



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