Rubén Vargas ha vuelto este miércoles a los entrenamientos y ha completado su segunda sesión de la semana a las órdenes de Luis García Plaza, en este caso en el Ramón Sánchez-Pizjuán, escenario del próximo partido sevillista, ante el Atlético de Madrid el próximo sábado a las 21:30 horas.
El suizo, que parecía en las últimas horas muy cerca de marcharse de Nervión rumbo a Olympiacos, está a la espera de que se resuelva su futuro. La salida del helvético permitiría a José Ignacio Navarro fichar e inscribir hasta tres jugadores.
Vargas es un jugador más del Sevilla y, tal y como viene advirtiendo García Plaza, si se queda o su salida se cae, el madrileño no tendrá ningún problema en contar con el jugador y acogerlo como uno más dentro de una plantilla que necesita refuerzos, especialmente en ataque.
Marinakis no es de fiar
El dueño del Olympiacos, Evangelos Marinakis, también es propietario del Nottingham Forest. El magnate griego ya pactó con el club nervionense la compra de Oso y, a última hora, tumbó la operación. En la planta noble sevillista se teme que la venta de Vargas termine igual.
Marinakis se conoce en el mundo del fútbol por tomar decisiones polémicas, extravagantes y poco lógicas, como cuando el pasado curso echó a Nuno Espírito Santo del banquillo del Forest en la jornada tres y después de haber devuelto a los ingleses a competición europea.
Hasta cuatro entrenadores pasaron por el banquillo de los ‘Tricky Trees’ en la temporada 2025-2026. El currículum del también propietario del Olympiacos hace dudar al Sevilla sobre el futuro de la venta de Rubén Vargas. El suizo todavía no ha confirmado su salida.
Por lo tanto, Luis García Plaza, que no puede permitirse no contar con jugadores sanos y de calidad porque la plantilla sevillista sigue siendo corta, no tiene más remedio que incluir al suizo junto al resto de sus compañeros. Supuestamente, el sustituto está apalabrado, pero Vargas debe salir para que haya fichajes.
Actualización en defensa
El que solo ha estado presente en la charla del técnico madrileño es Juan Iglesias. El defensa ya no pudo entrenar en la ciudad deportiva José Ramón Cisneros Palacios en la sesión del martes, al igual que este miércoles en el Ramón Sánchez-Pizjuán.
La presencia de ambos para el duelo de altura ante el Atlético de Madrid del próximo sábado en Nervión es una auténtica incógnita. Es cierto que Luis García ya podrá contar con Kike Salas, al que sancionaron con un solo partido por su expulsión directa frente al Rayo Vallecano en la primera jornada.
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