Bad Bunny está protagonizando uno de los fenómenos musicales del año en España. Con más de 600.000 entradas vendidas, estadios llenos y hasta diez conciertos programados en Madrid, el artista puertorriqueño ha convertido su gira en un éxito sin precedentes. Sin embargo, gran parte de la conversación ya no gira en torno a la música, sino a la creciente lista de polémicas que rodean a ‹La Casita›, el elemento más mediático de sus espectáculos.
Esta reproducción de una vivienda tradicional puertorriqueña, instalada en mitad de los estadios, nació como un homenaje a sus raíces. Sin embargo, la estructura ya ha entrado en la polémica convertida en el epicentro de críticas, debates sociales, demandas judiciales y sonados reencuentros entre famosos.
Se le podría ya calificar como ‹La Casita de los líos› después de días de acusaciones de machismo, clasismo y gordofobia por la selección de ‹celebrities› que aparecen en una vivienda cuyo creador le reclama seis millones de euros por no dejar de usarla después de haberla creado exclusivamente para el videoclip.
La polémica selección de mujeres: «Queremos gordas»
Uno de los aspectos más cuestionados de ‹La Casita› ha sido el perfil de las mujeres que aparecen en ella durante los conciertos. En redes sociales numerosos usuarios han denunciado que la mayoría responden a un mismo canon físico: jóvenes, delgadas y consideradas dentro de los estándares de belleza convencionales.
Las críticas se intensificaron después de que varias creadoras de contenido denunciaran la supuesta existencia de personas encargadas de seleccionar a chicas entre el público para acceder a este espacio VIP. Las redes han llegado a viralizar mensajes reclamando una mayor diversidad de cuerpos y perfiles entre las invitadas.
De Gerard Piqué a Morata y Alice Campello
‹La Casita› también se ha convertido en una plataforma de gran exposición para celebridades. En Barcelona pasaron por ella nombres como Lamine Yamal, Robert Lewandowski, Úrsula Corberó, Ibai Llanos o Marc Giró.
Sin embargo, algunas presencias han generado especial repercusión. Una de ellas fue la de Gerard Piqué, cuya aparición reavivó las referencias indirectas a Shakira, con quien Bad Bunny ha mantenido una conocida relación artística marcada por rumores de colaboraciones y supuestos mensajes cruzados en canciones.
Otra de las imágenes más comentadas fue la protagonizada por Álvaro Morata y Alice Campello. La pareja hizo pública su reconciliación con una fotografía tomada precisamente durante uno de los conciertos del artista puertorriqueño.
Claudia Bavel revela que rechazó subir a ‹La Casita›
Entre las historias más llamativas destaca la de Claudia Bavel, quien aseguró haber recibido una invitación para formar parte de ‹La Casita›. La creadora de contenido explicó que rechazó la propuesta pese a haber mantenido un breve romance con Bad Bunny en Barcelona años atrás.
Según relató, fue invitada precisamente por la historia que ambos compartieron, aunque decidió no aceptar porque mantiene la norma personal de no volver a asistir a conciertos de artistas con los que ha tenido algún tipo de relación sentimental.
La demanda millonaria por la casita original del videoclip
La controversia más seria podría llegar desde Puerto Rico. Román Carrasco Delgado, propietario de la vivienda original que aparece en el videoclip de Debí Tirar Más Fotos, ha presentado una demanda contra el cantante y varias empresas vinculadas a su entorno.
El propietario asegura que únicamente recibió 5.200 dólares por permitir la grabación en la vivienda que construyó junto a su hermano en los años sesenta y sostiene que nunca fue informado del alcance que tendría la utilización de la casa. Ahora reclama una indemnización que, según diversas informaciones, podría situarse en torno a los seis millones de euros.
La popularidad del videoclip ha provocado además una inesperada consecuencia: miles de turistas visitan la vivienda para fotografiarse frente a ella, alterando por completo la tranquilidad de la zona donde reside el propietario.
La vivienda convertida en símbolo de la crisis de acceso a la vivienda
La repercusión de ‹La Casita› ha trascendido incluso el ámbito musical. La imagen de la vivienda ha sido utilizada en campañas y acciones reivindicativas para denunciar la crisis habitacional en lugares como Canarias o Málaga.
Su presencia simbólica llegó incluso a Idealista, donde fue utilizada irónicamente para llamar la atención sobre el encarecimiento del acceso a la vivienda y la dificultad de encontrar inmuebles asequibles en zonas altamente tensionadas por el turismo.
Lo que nació como un homenaje de Bad Bunny a Puerto Rico se ha transformado en el elemento más comentado de toda su gira. Entre acusaciones por falta de diversidad, demandas millonarias, invitados polémicos y reivindicaciones sociales, ‹La Casita› ha acabado eclipsando en muchas ocasiones al propio artista, convirtiéndose en uno de los fenómenos más controvertidos del verano musical en España.



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