La llegada del verano trae consigo altas temperaturas, desplazamientos más largos y millones de viajes por carretera. En este contexto, los neumáticos se convierten en uno de los elementos más importantes para garantizar la seguridad al volante. Expertos del sector recomiendan revisar su estado antes de iniciar cualquier viaje y, en determinadas circunstancias, optar por neumáticos específicos de verano para mejorar el agarre, la eficiencia y el comportamiento del vehículo.
Las elevadas temperaturas del asfalto durante los meses estivales afectan directamente al rendimiento de los neumáticos. Por ello, los especialistas aconsejan comprobar la presión, el desgaste de la banda de rodadura y el estado general de las cubiertas antes de emprender cualquier desplazamiento. Una presión incorrecta puede aumentar el consumo de combustible, reducir la estabilidad del vehículo y acelerar el deterioro del neumático.
Además de las revisiones habituales, muchos conductores optan por instalar neumáticos de verano, diseñados específicamente para ofrecer un mejor comportamiento. Su compuesto de goma y diseño de la banda de rodadura permiten una mayor adherencia sobre superficies secas y mojadas, así como distancias de frenado más cortas en condiciones propias de la época estival.
George Movila, CEO del Grupo La Negrilla, explica que una de las principales diferencias entre los neumáticos de verano y los de invierno se encuentra en el dibujo de la banda de rodadura. «Los neumáticos de verano están diseñados para soportar mejor el calor y presentan unas líneas más rectas y continuas. En cambio, los de invierno cuentan con más ranuras y un dibujo específico para evacuar mejor el agua y, en determinadas zonas, también la nieve», señala.
Los fabricantes destacan que este tipo de neumáticos también contribuye a una conducción más eficiente. Al presentar una menor resistencia a la rodadura, pueden ayudar a reducir el consumo de combustible y mejorar el confort durante la marcha, especialmente en trayectos largos.
El aspecto de los neumáticos engaña
Sin embargo, los expertos advierten de que el aspecto exterior de un neumático no siempre refleja su estado real. Según Movila, uno de los errores más frecuentes es limitar la inspección a la parte visible de la rueda. «Muchas veces los neumáticos parecen estar en buen estado por fuera, pero el desgaste más importante se encuentra en la cara interior, que es la que menos se ve. Hay casos en los que, al levantar el vehículo para una revisión, descubrimos que el neumático está muy deteriorado por dentro y supone un riesgo para la seguridad», explica.
Entre las recomendaciones básicas para preparar los neumáticos de cara al verano se encuentran verificar que la profundidad del dibujo sea la adecuada, revisar posibles cortes o deformaciones en los flancos, comprobar el equilibrado y la alineación de las ruedas y asegurarse de que la presión se ajusta a las especificaciones del fabricante del vehículo.
Respecto a este último aspecto, Movila señala que, aunque cada modelo tiene sus propias indicaciones, «en la mayoría de turismos una presión de alrededor de 2,5 bares suele ser la más habitual». No obstante, recuerda que la referencia correcta siempre debe ser la establecida por el fabricante del vehículo.
Por ello, con una revisión a tiempo y unos neumáticos adaptados a las condiciones del verano, los conductores pueden afrontar sus desplazamientos con mayores garantías de seguridad y eficiencia durante la temporada estival.



Síguenos en redes
