El religioso Robert Prevost se ha empeñado en dejar titulares en su visita a España. Y el de este lunes ha sido muy contundente al definir la pederastia y los abusos en el seno de la Iglesia católica como «una plaga» que necesita de una justicia y reparación hacia las víctimas.
El Papa León XIV ha llamado a los obispos españoles que a responder con la «escucha», «verdad», «justicia» y «reparación» a quienes «han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero», lo que considera una «plaga».
Durante su discurso a los obispos españoles, el Pontífice se ha mostrado en términos muy duros contra esta problemática de los abusos en la Iglesia Católica.
Así lo ha expresado en su encuentro con los obispos españoles en la sala de la plenaria de la sede, donde ha sido recibido a pie de coche por el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello; el vicepresidente, José Cobo; y el secretario general, César García Magán. Además, el Pontífice se reúne este lunes con algunas víctimas de abusos en un encuentro privado.
Ante esta plaga, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación
«Como veis, nuestro viaje está hecho de encuentros, en ellos no faltarán los que viven momentos de oscuridad, y nos reclaman que nos hagamos para ellos samaritanos. Uno de los más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero», ha dicho el Papa.
Según el Pontífice, «ante esta plaga, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado». «Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación», ha subrayado.
Sobre la consigna
Por otro lado, León XIV ha indicado que «ahora la consigna debe ser» que el patrimonio de la Iglesia «sea siempre instrumento y oportunidad de diálogo» con aquellos que encuentran en el camino. «Como sucede a los peregrinos del Camino de Santiago, en nuestro viaje podemos encontrarnos con esas inmensas planicies castellanas, vacías a nuestros ojos», ha señalado.
«Los pocos encuentros de estos peregrinos con algunas personas mayores o con trabajadores extranjeros, pueden ser una metáfora de muchas situaciones sociales que por desgracia se perciben en algunas de vuestras realidades eclesiales. No es la primera vez que España enfrenta una situación análoga: en el pasado, por ejemplo, cuando la Iglesia tuvo que reconstruir su presencia en las franjas de tierra quemada, surgieron modelos de evangelización que después se exportaron a América y que pueden ayudarnos aquí en nuestra misión», ha señalado.



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