La Romería del Rocío tiene un instante cumbre que ningún devoto quiere perderse: el salto de la reja. Ocurre de madrugada, sin previo aviso y de forma espontánea. Es el momento en que los vecinos de Almonte (Huelva) saltan la verja metálica que protege el altar mayor de la ermita y sacan a la Virgen del Rocío —conocida como la Blanca Paloma— para llevarla en procesión por las calles de la aldea.
Qué ocurre exactamente
Tras el rezo del Santo Rosario, los almonteños se agolpan frente al presbiterio de la ermita. En un momento determinado, algunos de ellos saltan la reja que rodea el altar mayor para alcanzar la imagen y comenzar a transportarla. A partir de ahí, la procesión puede prolongarse más de doce horas por las calles del Rocío.
Los almonteños tienen el privilegio exclusivo de portar a la Virgen durante toda la procesión. Nadie más puede hacerlo. Es uno de los derechos históricos más arraigados de esta localidad onubense.

Sin hora fija
El salto no tiene un horario establecido. La decisión la toman los propios almonteños, lo que convierte cada edición en un acontecimiento imprevisible. Históricamente, suele producirse en la madrugada del Lunes de Pentecostés, en torno a las 03.00 horas, aunque con variaciones de unos años a otros.
Durante la última década, el momento se ha concentrado entre las 02.30 y las 03.30 horas. El salto más madrugador registrado en ese periodo tuvo lugar en 2018, a las 02.34 horas; el más tardío, en 2017, a las 03.27 horas. En las ediciones de 2023 y 2024, el instante se produjo justo antes de las 03.00 horas: a las 02.56 y las 02.57 respectivamente.
La tradición se interrumpió en 2020 y 2021 por la pandemia de COVID-19, y se retomó en 2022 con un salto a las 03.12 horas.
La forma actual del rito data de 1975, cuando un grupo de almonteños lo adelantó espontáneamente a la madrugada
Aunque el salto de la reja pueda parecer un rito ancestral, su forma actual es relativamente reciente. Antes de 1975, la procesión de la Virgen del Rocío se celebraba de manera ordenada entre las 08.00 y las 09.00 de la mañana, desde la inauguración del nuevo santuario en 1969.
Fue en 1975 cuando, de forma espontánea, un grupo de almonteños decidió adelantar el momento y saltó la reja en la madrugada, entre las 05.00 y las 06.00 horas. Desde entonces, el ritual fue adelantándose progresivamente hasta situarse en las horas previas a las 03.00 de la madrugada.
Una aldea que se multiplica
El contexto en que se produce este momento ayuda a entender su dimensión. La aldea del Rocío, que cuenta habitualmente con unos 1.600 residentes, recibe entre 800.000 y 1.200.000 personas durante los días grandes de la romería, especialmente entre el sábado de vísperas y el Lunes de Pentecostés. El salto de la reja se produce, por tanto, ante una multitud que llena cada rincón de la aldea y que aguarda en vela la señal que da inicio a la procesión.



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