El Alzheimer es un trastorno cerebral que no solo padecen los enfermos, también sus cuidadores. Cuando el diagnóstico llega, la incertidumbre viene de la mano. Es una patología con la que hay que aprender a vivir, adaptar rutinas y dedicar mucho tiempo. María José Molina, secretaria de AFA, lo vive en primera persona. A su marido le diagnosticaron Alzheimer. Desde ese momento, su vida ha dado un giro de 180 grados.
-¿Qué entendemos cuando hablamos de Alzheimer?
-Cuando se habla de Alzheimer, no se sabe lo que es el Alzheimer hasta que no te llega y hasta que no lo vives. Es cierto que lo que primero que pierde un enfermo con Alzheimer es el recuerdo inmediato. No se acuerda de lo que ha comido, se pierde en su casa o en su barrio, no sabe dónde está… Esos son los primeros síntomas notables, pero en realidad, es un deterioro cognitivo a más alta escala. No solo va perdiendo los recuerdos, también va perdiendo su forma de ser, su forma de actuar, su independencia para llevar una vida solo…
– ¿Cómo llega el Alzheimer a tu vida?
-El Alzheimer llega a mi vida de una forma muy desagradable, igual que a cualquier persona que le pase. Mi marido se jubila y empieza a hacer cosas raras, cosas que no ha hecho nunca. Él es una persona muy inteligente, con muchos recursos, entonces a mí me costó darme cuenta de su enfermedad. Yo dejé mi trabajo de lado, lo dejé todo y empezamos a ir a clases para ralentizar el deterioro cognitivo.
-¿Cuáles son los primeros síntomas más comunes?
-Repetir mucho las cosas, o sea, te repites mucho, tienes cambios de actitud… Mi marido, por ejemplo, era incapaz de salir con una mancha o con unos zapatos sucios. El primer día que lo ves que sale con una mancha y con unos zapatos sucios, te llama mucho la atención y ves que algo falla.
-Desde casa, ¿cómo se empieza a convivir con una persona con Alzheimer?
-Es una enfermedad, por desgracia, que cambia mucho a las familias. Es triste, tú te das cuenta de lo que está pasando y quieres que sea de otra manera. Y sobre todo, yo lo que recomendaría a todo el mundo que esté empezando es mucha paciencia, muchísima paciencia.
– María José, ¿qué mensaje le daría a la familia que acaba de recibir un diagnóstico de Alzheimer?
Primero les diría que empiecen ya a moverse para llevar a su familiar a AFA o a cualquier centro de día. Que no pierdan la paciencia y que no todo es tan negro como se ve. Que acudan a terapia, que pidan ayuda tanto de amistad como de otras personas que están en su misma situación y empiecen a promover las ayudas del Estado. Esta enfermedad es muy larga, muy dura y muy cara.
Desde AFA reivindican la necesidad de un diagnóstico precoz del Alzheimer bajo el lema «el no ya no es respuesta». La asociación también hace un llamamiento a estar pendientes en el hogar ante cualquier comportamiento que pueda indicar un inicio de demencia. Porque el Alzheimer no espera y cada día cuenta.
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