Hay quien necesita un guion, un equipo de producción y horas de edición para llamar la atención en redes sociales. Y luego está Wanmi, que puede encontrar la inspiración en una rotonda, una excavadora o incluso en una ocurrencia justo antes de quedarse dormido o conduciendo, fijándose en lo que tiene a su alrededor. Con 23 años, este malagueño ha hecho de su naturalidad su mejor herramienta para conectar con miles de personas. Lo que comenzó como una afición entre amigos se ha convertido en algo mucho más grande de lo que jamás imaginó.
«Yo soy un chaval de 23 años, muy de Málaga, que hace básicamente el payaso en redes sociales», se presenta sin rodeos. Su fórmula parece sencilla: contar su vida, expresar situaciones cotidianas y comunicar sin demasiados filtros. Pero detrás de esa espontaneidad hay una personalidad que ha conseguido hacerse un hueco en un universo digital cada vez más saturado.
De «Mejores amigos» a conquistar las redes
Su historia como creador de contenido no nació de una estrategia ni de una ambición por acumular seguidores. Wanmi publicaba sus ocurrencias en el apartado de «Mejores Amigos de Instagram», hasta que sus propios contactos comenzaron a animarlo a compartirlas con todo el mundo. «Me decían: tienes que subirlo, de verdad, que hace gracia». Y así empezó todo.
Uno de sus primeros vídeos virales, que ya no conserva porque perdió aquella cuenta, tenía como protagonista una explicación de una rotonda de Fuente de Olletas. Aparecía con el pijama y el pelo azul, explicando a su manera algo tan cotidiano como una infraestructura urbana. La combinación funcionó.
El secreto está en ser uno mismo
No hay grandes producciones detrás de sus publicaciones. «Yo cojo, me grabo, recorto las partes que menos me gustan y lo subo», explica. A veces apenas necesita diez minutos. Las ideas, sin embargo, aparecen cuando menos las espera: «tengo las ideas cuando voy conduciendo o justo antes de dormir». Tanto, que ha llegado a mandarse audios a sí mismo en un grupo de WhatsApp para no olvidar ninguna ocurrencia.
Esa naturalidad también tiene una explicación: no interpreta un personaje. «No es un personaje, soy yo, pero intensificado», aclara. Una versión de sí mismo que transmite en cámara la mejor energía posible, incluso cuando el día no acompaña.
El reconocimiento tiene su letra pequeña
Aunque asegura recibir mayoritariamente comentarios positivos, reconoce que las redes han cambiado algunas cosas de su vida. Especialmente, la forma de relacionarse con determinadas personas. También admite que profesionalizar su pasión le ha hecho perder parte de la magia inicial: «Ahora mismo estoy obsesionado y no lo disfruto tanto, pero creo que el esfuerzo merece la pena».
Y si algo tiene claro es que los números no lo son todo. «Creo que tengo menos seguidores que reconocimiento y eso lo valoro mucho», cuenta sobre las veces que lo paran por Málaga.
El sueño de llenar teatros
Su próximo gran sueño, de hecho, no tiene que ver con conseguir otro millón de visualizaciones: quiere llenar teatros y llevar sus «chascarrillos» que cuenta en las redes sociales a un escenario. «Me gustaría que en unos años si mirase atrás, pues poder decir que conseguí hacer a la gente reír en un teatro».
Porque, como él mismo aconseja a quienes todavía no se atreven a publicar, «todo el mundo tiene un poquito de magia adentro». Y Juanmi parece decidido a demostrarlo.




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