Una investigación encabezada desde Granada pone en duda una de las dietas de moda. Limitar las comidas a una franja horaria fija no reduce más la grasa del hígado que seguir una alimentación mediterránea sin ayuno. Lo que de verdad marca la diferencia, según el trabajo, es perder peso: quienes adelgazan un 5% o más son los que más grasa eliminan de este órgano.
El ensayo, impulsado desde la Universidad de Granada (UGR) en colaboración con la Universidad Pública de Navarra, siguió durante tres meses a 197 adultos de 30 a 60 años que tenían sobrepeso u obesidad. Sus conclusiones acaban de aparecer en la revista científica JHEP Reports, especializada en hepatología.
Qué es el ayuno intermitente
El estudio se centra en una variante muy extendida del ayuno intermitente, la llamada alimentación con restricción horaria, conocida por sus siglas en inglés TRE (time-restricted eating). Consiste en concentrar todas las comidas en una franja limitada de horas y no ingerir nada el resto del día.
Para comprobar si el momento elegido influye, el equipo repartió al azar a los voluntarios en cuatro grupos. Uno comía de forma habitual. Otro lo hacía solo por la mañana y a primera hora de la tarde, más o menos de 9.00 a 17.00 horas. Un tercero, entre las 14.00 y las 22.00 horas. El cuarto podía escoger su propio horario, que de media quedó entre las 12.20 y las 20.00 horas.
Todos, sin excepción, recibieron idéntica formación en nutrición, con la dieta mediterránea como eje y consejos para llevar una vida sana. Así, la única variable era el reloj: se trataba de averiguar si sumar el ayuno a esos consejos aportaba algo más.

Sin diferencias entre horarios
Para medir la grasa acumulada en el hígado, los investigadores recurrieron a la resonancia magnética. Además, evaluaron su rigidez, los niveles de enzimas hepáticas, varias proteínas de la sangre vinculadas al funcionamiento de este órgano y la microbiota intestinal.
Las tres modalidades de ayuno lograron recortar la grasa hepática. Sin embargo, cuando esa mejora se comparó con la del grupo que comía con normalidad, la distancia no fue lo bastante amplia como para considerarse estadísticamente significativa. Tampoco hubo ventajas por comer temprano, tarde o a elección propia, ni en el resto de indicadores del hígado ni en la flora intestinal.
Elegir una ventana de comidas temprana, tardía o libre no supuso ninguna ventaja extra para el hígado
El 5% que marca la diferencia
El dato decisivo fue otro. Las bajadas más notables de grasa hepática aparecieron en las personas que adelgazaron un 5% o más, en su mayoría voluntarios que ayunaban, y en quienes ya sufrían hígado graso (esteatosis hepática) al arrancar el ensayo. Entre un 40 y un 45% de los participantes que ayunaron alcanzó esa cifra de pérdida de peso.
Antonio Clavero Jimeno y Manuel Dote Montero, firmantes principales del trabajo, advierten de que esto no convierte el ayuno en una herramienta inútil. El horario escogido, sostienen, «no parece proporcionar un beneficio adicional sobre la salud hepática». A su juicio, «lo más relevante parece ser escoger una estrategia que facilite una pérdida de peso clínicamente significativa y pueda mantenerse en el tiempo».
Adelgazar un 5% o más es lo que de verdad recorta la grasa acumulada en el hígado
Un trabajo con sello granadino
Esta investigación profundiza en los datos de un ensayo anterior del mismo equipo, publicado en Nature Medicine. En aquel trabajo, quienes practicaron ayuno, con independencia del horario, perdieron de 3 a 4 kilos más, de media, frente a quienes solo siguieron las pautas nutricionales. La modalidad temprana, que en los hábitos españoles suele equivaler a no cenar, también mejoró algunos marcadores relacionados con el control del azúcar en sangre.
Clavero Jimeno desarrolla esta línea dentro de su tesis, que realiza como investigador predoctoral en el iMUDS, el Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud de la UGR. Dote Montero, por su parte, continúa su carrera en Estados Unidos, en el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK).
El proyecto lo dirige el grupo PROFITH CTS-977 del iMUDS, con Jonatan Ruiz Ruiz, catedrático, al frente. Han colaborado el ibs.GRANADA y dos hospitales granadinos, el Clínico San Cecilio y el Virgen de las Nieves. Por parte de Navarra ha participado el equipo de la catedrática Idoia Labayen, además de tres redes del CIBER: la de Obesidad (CIBEROBN), la de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES) y la de Enfermedades Hepáticas y Digestivas.




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