Pablo Martínez quería volver a España para ejercer como médico, pero la burocracia convirtió ese regreso en una espera de tres años y medio. El joven español estudió Medicina en Aberdeen, completó el ‹Foundation Programme› en Oxford y posteriormente comenzó su formación en neurocirugía en Edimburgo. En marzo de 2023 inició los trámites para homologar su título, pero la resolución no llegó hasta el pasado 1 de septiembre de 2026.
Durante este tiempo continuó formándose en Reino Unido mientras esperaba una respuesta que, según explica, inicialmente debía llegar en seis u ocho meses. Ahora, con la homologación concedida, afronta una nueva carrera contrarreloj: colegiarse en Málaga y preparar el próximo MIR para continuar su formación en Neurocirugía en España.
Tres años y medio de espera
Pablo presentó la documentación en marzo de 2023 con la intención de regresar mucho antes. Sin embargo, el procedimiento se prolongó durante tres años y medio, mientras la información sobre el estado del expediente se limitaba prácticamente a indicar que continuaba «en curso».
Ante la falta de avances, recurrió al 060, al registro electrónico y a diferentes vías de atención del Ministerio. «El Ministerio no responde y no ayuda efectivamente», asegura, aunque reconoce que los operadores del 060 «son todos maravillosos» y hacen lo que pueden dentro de sus posibilidades.
La incertidumbre terminó llevándole a hacer pública su situación. «Al final ya, cuando me daba miedo, digo: me voy a perder otro año más de poder venir a España, que es lo que yo quiero», explica.
Las dificultades para conseguir una cita
A la espera de la resolución se sumó otra dificultad: acceder a una cita de atención personalizada. A través de otros profesionales y de la plataforma ‹Homologación Justa Ya›, Martínez conoció la existencia de personas que, según le trasladaron, se comportan como «mafias» y utilizan programas automatizados para hacerse rápidamente con las citas disponibles y posteriormente revenderlas.
El médico asegura haber sufrido personalmente esta situación. «He tenido ocasiones muy dolorosas de estar aquí media hora refrescando hasta que aparezca una cita y para cuando termine de rellenar mis datos ya se la han llevado», relata.
Martínez no atribuye esta práctica directamente a la Administración, pero sí considera que existe un problema que debe solucionarse. «No quiero pensar tan mal, pero que hay gente que se está aprovechando de eso, cien por cien, y eso es nuestro problema, que hay que eliminarlo», afirma.
Volver a España pese a unas mejores condiciones en Reino Unido
La decisión de regresar no responde a una cuestión laboral. Martínez reconoce que las condiciones para ejercer como médico son mejores en Reino Unido, pero su proyecto de vida está en España.
«Tengo una vocación por mi país y quiero ayudar a mi gente y quiero estar con mi familia», explica. Durante estos tres años y medio, la posibilidad de tener que permanecer en Reino Unido durante muchos más años llegó a generar una importante incertidumbre personal.
«Si tú tienes un plan de vida y de repente te pones cada vez más cercano a la tesitura de que igual me tengo que quedar allí los diez años que me quedan, eso asusta», reconoce. La situación también estuvo marcada por la preocupación por su familia, especialmente por sus padres y su abuela.
Una formación médica diferente
Una de las razones por las que decidió estudiar en Reino Unido fue el sistema de formación posterior a la carrera. Tras graduarse en Aberdeen, realizó el ‹Foundation Programme›, dos años en los que los médicos rotan por diferentes especialidades antes de continuar con su formación especializada.
Martínez destaca la posibilidad de conocer distintas áreas de la Medicina desde dentro. Durante ese periodo descubrió, por ejemplo, la cirugía maxilofacial, una especialidad que llegó incluso a plantearse.
Para él, esta experiencia permite afrontar posteriormente la especialización con mayor experiencia práctica. Tras Oxford, se trasladó a Edimburgo para realizar un año de formación en neurocirugía, especialidad que ahora pretende continuar en España. «No llegas a R1 tan fresco», resume.
«Se habla de falta de médicos y se están pegando un tiro en el pie»
Aunque su expediente ya está resuelto, Martínez quiere que su caso sirva para visibilizar las dificultades que atraviesan otros profesionales. Tras la publicación de su historia en ‹Redacción Médica›, recibió mensajes de personas que se encuentran en situaciones similares.
Considera necesario mejorar los procedimientos de homologación y dotarlos de más recursos. «A las personas de convalidación, homologación o universidad en general les hace falta o más plantillas o métodos más efectivos», sostiene.
Su preocupación va más allá de su propia experiencia. «Hay mucha gente válida que está intentando venir y hay un muro», afirma. Y advierte de que las trabas administrativas pueden terminar perjudicando al propio sistema sanitario: «Si yo no tuviera esta decisión y esta vocación de venir probablemente hubiera desistido».
Ahora, con la homologación finalmente concedida, Pablo Martínez deja atrás tres años y medio de espera y afronta el último paso para cumplir su objetivo: volver a España y comenzar su carrera profesional como médico.
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